La Corte Suprema de Justicia se acerca al final de 2025 sin elegir a su nuevo presidente, pese a ocho sesiones convocadas desde octubre. La falta de consensos ha dejado a la institución en un interinato prolongado en un momento decisivo para el sector justicia.
Por Alexander Valdéz
La Corte Suprema de Justicia (CSJ) cerrará el 2025 sin un acuerdo para elegir a su nueva presidencia. Desde octubre se han convocado ocho sesiones para definir a la máxima autoridad del Organismo Judicial (OJ), pero todas han terminado sin consensos, incluso, sin magistrados interesados en asumir el cargo. La falta de avances ha dejado a la institución en un prolongado interinato justo en un momento clave para el sector justicia.
El estancamiento de la elección ha llamado la atención debido a que antes de la salida de Teódulo Cifuentes, existían candidaturas con posibilidades para ocupar el cargo entre ellas: Claudia Paredes, Carlos Contreras, Mauricio Corado e Igmaín Galicia.
Todos eran perfilados por un grupo afín al magistrado constitucional Nester Vásquez y vinculados a intereses políticos y judiciales. Incluso contaban con la mayoría de apoyos necesarios para concretar la elección; sin embargo, el proceso quedó detenido.
Tras la salida de Cifuentes el pasado 13 de octubre, el magistrado Rodimiro Lucero asumió la presidencia de forma temporal. Lucero, por ahora oposición dentro del pleno, tomó el cargo y se esperaba que se definiera pronto al titular. No obstante, la falta de acuerdos entre los grupos ha extendido su interinato mucho más de lo previsto, reconfigurando la disputa interna en esa corte, que se acrecentó con la creación de nuevas Salas departamentales.
La elección de la Presidencia de la CSJ es clave para el 2026 cuando se renovarán las autoridades de la Corte de Constitucionalidad y la designación del próximo fiscal general del Ministerio Público. Ambos dependen, directa o indirectamente, del peso institucional que ejerce la presidencia del OJ. Por ello, la ausencia de un presidente titular abre un escenario incierto que podría incidir en esas decisiones.

La dinámica de la actual magistratura ha estado marcada por la división interna. De un lado se encuentra el bloque mayoritario, integrado por Carlos Contreras, Flor Villatoro, Claudia Lucrecia Paredes Castañeda, Gustavo Adolfo Morales Duarte, Jenny Noemí Alvarado Tení, Igmaín Galicia Pimentel, Clemen Vanessa Juárez Midence, Teódulo Ildefonso Cifuentes Maldonado y Luis Mauricio Corado Campos, cuya actuación ha definido la mayoría de decisiones del pleno.
En contraste, un grupo minoritario integrado por Estuardo Cárdenas, Flor de María Gálvez, René Girón y Rodimiro Lucero ha mantenido una postura crítica y de oposición en la mayoría de decisiones.
Acá otra nota que puedes leer:
Se van de viaje
En medio del bloqueo para elegir a la nueva presidencia de la Corte Suprema de Justicia y a las puertas de procesos clave en 2026, el pleno autorizó un viaje oficial a Nueva York del 14 al 16 de diciembre, financiado con recursos del Organismo Judicial. Los magistrados que integran la delegación son Carlos Ramiro Contreras, Teódulo Cifuentes y Jenny Alvarado Tení, del bloque considerado mayoritario. A ellos se suma el secretario general del organismo, Sergio José Alejandro Ayala Acevedo, cuya participación también fue avalada.
Aunque el presidente en funciones de la CSJ, Rodimiro Lucero, cuenta con permiso para viajar, su asistencia aún no está confirmada. La autorización ocurre en un momento especialmente sensible para la Corte, que mantiene pendiente la elección de su presidente titular mientras se aproximan nombramientos determinantes como la Corte de Constitucionalidad y el Ministerio Público (MP).
Al haber terminado las sesiones ordinarias más la salida de varios magistrados esa semana haría complejo convocar e integrar el pleno para avanzar en la elección de la presidencia. A ello se suma el inminente descanso de fin de año, lo que reduce aún más las posibilidades de que la CSJ logre concretar la designación antes de cerrar el 2025.
Acá otra nota que puedes leer:
No es la primera vez
Los retrasos en la elección de autoridades dentro de la Corte Suprema de Justicia no son nuevos. Un antecedente ocurrió en 2008, cuando el pleno no logró acuerdos y Rubén Eliú Higueros Girón asumió la presidencia el mismo 13 de octubre. Aunque ya había ocupado ese cargo en el pasado, fue la Corte de Constitucionalidad la que avaló su continuidad ante la falta de una elección formal.
Situaciones similares se presentaron en los años siguientes. En 2012, el pleno inició funciones sin un presidente electo y Erick Álvarez Mancilla debió desempeñar el puesto de manera provisional hasta que, el 28 de noviembre, fue elegido José Arturo Sierra. En 2016, el pleno designó a Silvia Valdés al comenzar el periodo, pero su nombramiento fue anulado tres meses después por irregularidades en la votación, por lo que permaneció temporalmente en el cargo hasta febrero de 2017, cuando se eligió a Nery Medina.
Para 2019 el escenario fue distinto pero el desenlace similar. Ante la falta de renovación de la CSJ, Silvia Valdés continuó como presidenta en su calidad de Vocal I, ya que la Ley Orgánica del Organismo Judicial prohíbe dejar el puesto sin un sucesor. La prolongación de las cortes extendió esa situación durante cuatro años, manteniéndola al frente hasta 2023.



