Estudiantes de Ciencias Químicas renombran su asociación en memoria de la mártir Dina Vargas

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Créditos: AEM USAC

En un acto reivindicativo de la memoria histórica frente a la crisis institucional y la criminalización universitaria en la Universidad de San Carlos de Guatemala, la Asociación de Estudiantes de Ciencias Químicas y Farmacia aprobó por votación incorporar a su denominación oficial el nombre de Dina Vargas, estudiante y militante universitaria desaparecida por el Estado en 1981.

Por Prensa Comunitaria

La Asociación de Estudiantes de Ciencias Químicas y Farmacia de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC), en un ejercicio de memoria histórica, se renombró en conmemoración de Dina Vargas, estudiante de Química Biológica que en 1981 fue desaparecida por las fuerzas represivas del Estado junto a su hermana, la psicóloga Myra Corina. Con el voto favorable del estudiantado de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacia, el pasado 23 de octubre se aprobó la modificación oficial para incorporar el nombre de Dina Vargas a la asociación estudiantil.

“Verlos aquí, ver sus rostros, ver sus miradas y oír sus voces para deliberar no es cualquier cosa. Luego de tantos años de pandemia, encierro forzado y de aulas vacías estar acá es un acto de resistencia y dignidad”, señaló la presidenta de la AEQ, Mariela Ramírez.

La decisión se tomó en medio de las medidas represivas atribuidas a la administración de Walter Mazariegos, señalada de emplear la virtualidad como estrategia de desarticulación gremial. Pese a este contexto, los estudiantes lograron congregarse presencialmente.

“La universidad y el entorno nacional está pasando por un momento de crisis, la autonomía está siendo amenazada, la educación pública está siendo precarizada, la presencialidad y la vida organizada estudiantil pretende ser desarticulada y reducida al silencio, por eso estar aquí hoy es una victoria contra las amenazas, la desarticulación y la apatía”, puntualizó la presidenta.

La propuesta de rebautizar la asociación surgió en 2022 durante las jornadas de resistencia frente al fraude electoral universitario, según recordaron integrantes de la secretaría de la organización. Aunque la iniciativa no se concretó en aquel momento, la actual Junta Directiva la retomó e impulsó una labor de rescate histórico para documentar los casos de los mártires universitarios de la facultad. “Nos topamos con información sobre la agrupación estudiantil Semilla quienes tenían la representación de la AEQ a finales de la década de los 70 y principios de los 80”, señaló una de las secretarias de la directiva, quien recalcó además que dicho colectivo histórico no guarda relación alguna con el actual partido político homónimo.

La investigación permitió identificar a otros tres estudiantes y tres docentes de la unidad académica que fueron víctimas de la represión estatal durante el conflicto armado interno en Guatemala.

Dina Vargas colaboró en la Secretaría de Deportes entre 1980 y 1981, integró el Frente Estudiantil Revolucionario “Robin García” (FERG) y fue secuestrada y desaparecida junto a su hermana Myra Corina el 13 de octubre de 1981.

La Junta Directiva de la AEQ expuso que existen dos versiones documentadas sobre el hecho, ambas coincidentes en señalar la autoría del Ejército de Guatemala. La primera, registrada en el informe Guatemala: Memoria del Silencio, refiere que ambas hermanas fueron interceptadas juntas tras realizar gestiones de pasaporte en una sede diplomática.

La segunda versión, sustentada en registros del FERG remitidos al Arzobispado de Guatemala, describe una operación simultánea en la cual Myra fue capturada en la zona 1 de la capital, mientras otro comando allanaba la vivienda familiar para secuestrar a Dina. “A 45 años de su desaparición su paradero continuo sin esclarecerse”, denunció la directiva.

Durante el acto también se rindió homenaje a otros mártires de la Facultad:

  • Israel Cárdenas, estudiante de Biología y secretario de Finanzas de la AEQ (1978-1979)
  • Ricardo Neftalí Escalante López, estudiante de Química Farmacéutica
  • Mario Efraín Ochoa Estrada, estudiante de Química Farmacéutica y directivo de la AEQ
  • Milton Cabnal Santa Cruz, estudiante de Biología
  • Miguel Ángel Hernández, estudiante de Química Biológica
  • Eduardo Antonio López Palencia, estudiante de Química Biológica, miembro de la AEQ y del Secretariado Ejecutivo de la AEU
  • Rodolfo Reyes Lam, estudiante de Química e integrante de Semilla-AEQ
  • Celis Chet Yoc, estudiante desaparecida en 1983
  • Fernando Antonio Castellanos Morales
  • Jazmín Amador Olivares, estudiante de Nutrición
  • Edgar Lara, estudiante de Química y militante de la AEQ y del FERG
  • Victoria Morales Garrido;
  • Celia Lourdes de Palencia, secuestrada y desaparecida en 1991.

Asimismo, se recordó a los docentes Francisco Rafael Cazali Ávila; Mario Dary Rivera, fundador de la Escuela de Biología y rector de la USAC; Leonel Carrillo Reeves, profesor, exdecano y rector en funciones asesinado en 1983; y Luis Estrada, trabajador del Jardín Botánico.

La actividad contó con la participación de un expresidente de la AEQ y compañero de Dina Vargas, quien calificó este ejercicio conmemorativo como un acto de rebeldía en sintonía con las movilizaciones estudiantiles globales que demandan condiciones dignas de estudio y de vida. Añadió que en Guatemala “se vive una encrucijada tras la muerte del compañero Solórzano Foppa, que nos pone en un momento en que ellos pueden hacer un parte aguas histórico como fue la muerte de Robín García, que indignó a todos y fue el origen de la resistencia estudiantil”, evocando también el paso por las aulas sancarlistas de los líderes campesinos asesinados en la quema de la Embajada de España el 31 de enero de 1980.

Hada Alvarado, exprecandidata de la agrupación DIGNIDAD USAC, intervino para rememorar la histórica exclusión de las mujeres en los órganos directivos de la facultad, lo que motivó la fundación de la Comisión Femenina, espacio desde el cual impulsaron su representatividad gremial. “Hoy estamos ante una presencia mayoritariamente femenina en la AEQ”, destacó. Recordó también que tras la persecución, secuestro y asesinato sistemático de miembros de Semilla-FERG entre finales de los años 70 y principios de los 80, la asociación quedó desarticulada, y fueron precisamente las estudiantes organizadas quienes recuperaron la vida democrática del gremio para reabrir la participación a toda la comunidad estudiantil.

“Llevar el nombre de Digna Vargas es una responsabilidad colectiva, significa defender la Autonomía Universitaria, defender la educación pública y no callar ante las injusticias”, concluyó la Junta Directiva.

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