Cien bloqueos en toda Bolivia organizados por los pueblos indígenas —en una nación donde son mayoría— nos recuerdan el socialismo comunitario practicado durante los años de Evo Morales, de 2006 a 2019. Los manifestantes exigieron la renuncia del nuevo presidente ultraderechista. En el noticiero norteamericano “Democracy Now” el periodista Juan González comentó que en Bolivia los bloqueos pacíficos fueron las protestas populares más grandes del momento en cualquier parte del mundo.
El gobierno declaró un estado de “excepción o emergencia” hace dos semanas. El decreto permite el uso de las fuerzas armadas contra manifestantes pacíficos, en contraste a la Constitución y las leyes internacionales.
Por Cindy Forster
Donald Trump amenaza a América Latina con “enviar un misil a la sala” de cualquier mandatario que se le resista, con el argumento de que está eliminando narcotraficantes o erradicando el socialismo. El presidente boliviano Rodrigo Paz ha gobernado por decreto bajo la tutela de Washington desde que llegó al poder el 8 de noviembre. A comienzos de marzo, Paz estuvo en Florida con un tercio de los presidentes de América Latina celebrando el gran plan de Trump para devolver el hemisferio a la subordinación a Estados Unidos. Ahora, todo el campo pide que Paz renuncie. Las regiones urbanas están influenciadas por unos medios venales y de extrema derecha. Si Paz renunciara, la Constitución establece que se celebren nuevas elecciones en noventa días.
La mal llamada democracia de Rodrigo Paz – un ejemplo de resistencia
El 22 de marzo, el partido de Paz sufrió derrotas contundentes en las elecciones locales para gobernaciones, asambleas departamentales y alcaldías. El poder judicial –que es en gran medida corrupto–proscribió ilegalmente a candidatos de izquierda hasta el último minuto, burlándose de las normas electorales. Paz se benefició de que los jueces impusieron la misma estrategia de proscripción injustificada a sus rivales de derecha.
De unos 340 municipios, el partido de Paz ganó 39. Numerosos candidatos de izquierda fueron excluidos mediante la guerra judicial. Otros se disfrazaron en partidos alternativos y lograron burlar la politiquería sucia de la derecha. Incluso con el 97% de los votos contados en Cochabamba y con la victoria clara para el líder cocalero Leonardo Loza, de izquierda, como gobernador, continuó la eliminación injustificada de votos. Loza es quechua y campesino. Es exsenador nacional. La ventaja de Loza en primera vuelta está registrada oficialmente como superior a dos puntos porcentuales. El director de Radio Kawsachun Coca, Ramiro García, sostiene que a Loza le han robado más del ocho por ciento de los votos de Cochabamba y que ganó con el 50%. El periodista cochabambino Nelson Colque dice que Loza probablemente ganó con el 60% y quizá hasta con el 67%.
Loza había ganado por la “regla del cuarenta por ciento” y mantenía una ventaja de 16 puntos porcentuales sobre su rival más cercano, aunque la victoria de un candidato solo requiere una ventaja de diez puntos. El público tiene derecho a observar el conteo de votos, pero se le prohibió participar en ese proceso. Durante más de cien horas, militantes de la izquierda de bajos recursos mantuvieron una vigilia pacífica frente al hotel donde se contabilizaban los votos. Los líderes millonarios de la derecha movilizaron a los Motoqueros, paramilitares de Cochabamba que violaron y mataron durante el año del golpe de Jeanine Áñez, de 2019 a 2020. Los Motoqueros decidieron retirarse al ver el tamaño de la movilización en apoyo a Loza.
El nuevo presidente da luz verde al tráfico de drogas
Durante el gobierno por decreto de Paz, varias operaciones policiales han descubierto sustancias criminales utilizadas para procesar narcóticos, así como drogas propiamente dichas. Estuvieron ocultas en cargamentos de suelo de madera y contenedores de madera que cruzaron la frontera desde Bolivia a Chile rumbo a Europa y otros lugares, entre ellos Estados Unidos. El gobierno de Paz no prestó mucha atención. El 10 de junio, las autoridades aduaneras chilenas dieron a conocer los resultados de una investigación de seis meses que determinó que más de mil toneladas de madera impregnadas con ciento y ocho toneladas de drogas fueron transportadas desde Bolivia de esta manera.
Probablemente fue la incautación de cocaína más grande en la historia. Los cargamentos se originaron en el departamento de Santa Cruz de tierras bajas, donde se concentran los aliados más cercanos del presidente: son magnates de la agroindustria y del sector financiero del país.
Las élites de Santa Cruz se enorgullecen de su fascismo generacional, a menudo con raíces croatas y, a veces, húngaras – respectivamente del movimiento Ustasha aliado a los Nazis que mató al menos a medio millón de serbios, gitanos y judíos, y del Partido de la Cruz Flechada que también mató a medio millón de personas en su nación en la misma época. Al igual que Rodrigo Paz, sus descendientes no son tan nacionalistas con referencia a la nación indígena que habitan. Hoy día, están decididas a enterrar cualquier recuerdo de igualdad, y privatizar todo recurso natural que esté a su alcance. En el siglo XX, antes y durante del periodo neoliberal, estas élites funcionaron con la connivencia de los grandes narcos. El Carnicero de Lyon, Klaus Barbie, responsable por los muertos de muchos miles de anti-Nazis durante la época alineado con Alemania en Francia, recibió su identidad falsa del gobierno estadounidense para vivir en Bolivia. Asesoró a varias dictaduras y entrenó a la fascista Unión Juvenil de Santa Cruz (UJC) que sigue siendo la fuerza paramilitar más cruel del país. Un siglo entero y dos continentes se entrelazan en las historias del fascismo en el presente en Bolivia.
Santa Cruz está en el centro del escándalo sobre lo que había en el interior de 32 maletas traídas ilegalmente desde Estados Unidos por una política de derecha, con un pasaporte diplomático vencido. La operación involucró un avión privado, una modalidad que presuntamente había ocurrido varias veces antes. Las maletas desaparecieron del Aeropuerto Internacional Viru Viru de Santa Cruz. Fue enviada a detención preventiva la boliviana que usó el pasaporte diplomático una vez concluido su mandato político. También se detuvo a un juez.
En otro caso, dinero defectuoso se esparció sobre la ciudad obrera de El Alto cuando un avión se estrelló, causando la muerte de 23 pasajeros. Eran las 18:15, poco antes de la plena noche y poco después de una granizada que dejó la pista “cubierta de hielo y agua”. Como comentó la perseguida política Wilma Alanoca, exconcejal de El Alto y candidata a la vicepresidencia con Evo Morales por presidente en 2025, la tragedia de las vidas perdidas fue en cierto modo olvidada. El accidente reveló un plan de vuelo para el avión Hércules de viajes similares registrados para el día entero. Ese avión pertenece a las fuerzas armadas, y sus viajes deben ser aprobados por el presidente. Empleados del gobierno quemaron el dinero en el lugar del accidente en medio de las ambulancias, aunque no todo, pues aparecieron multitudes para rebuscar billetes en el lugar de la desgracia. Por un tiempo fue prohibido, el código de la serie “B” en los billetes que volaban en el sitio del accidente. La gente los tenía en su poder en todo el país mucho antes de que ocurriera el accidente.
La mayoría en Bolivia sufre una pobreza que ha empeorado dramáticamente. Muchos se ven reducidos a comer una sola vez al día. En las ciudades, mucha gente busca comida en los contenedores de basura. Han salido a la luz más de un caso reciente de mujeres solteras que primero matan a sus hijos pequeños y luego se suicidan para poner fin a su hambre. Vivieron una época de dignidad económica antes del golpe de Estado de 2019 que derrocó a Evo Morales, un presidente antiimperialista e indígena. Políticamente, “Evo” nació de movimientos sociales que sufrieron más de una década de masacres y asesinatos. Decidieron que era imprescindible conquistar el poder político. Una vez hecho eso, crearon una de las economías más igualitarias del hemisferio.
Recientemente, agentes antinarcóticos confiscaron varios cargamentos de hashish, llamado marihuana líquida en la traducción al español, en parte procedentes de Estados Unidos. El hashish es una nueva sustancia ilícita en Bolivia. Analistas suponen que esto marca el inicio de otro sector del tráfico de drogas situado en el bastión de la derecha, Santa Cruz.
Uno de los narcotraficantes más peligrosos de América Latina, el uruguayo Sebastián Marset, fue capturado en un operativo a mediados de marzo. Estaba en su lujoso alojamiento en Santa Cruz. Es una ciudad donde él ha vivido a menudo, incluso mientras las autoridades de la ultraderecha han negado tajantemente su presencia en el país. Marset fue trasladado de inmediato a Estados Unidos donde se le negó la libertad bajo fianza en espera de juicio.
Dirigentes honrados, tratados de narcos
Evo Morales es uno de los más destacados analistas de América Latina. Es el líder en quien confían los pobres, a juzgar por las impresionantes cifras de las marchas que convoca — más de un millón de personas, por lo menos, en la última marcha que encabezó, en 2024. Aparte, se puede señalar los enormes congresos y asambleas de su Instrumento Político (de cinco mil delegados a cien mil personas en años y meses recientes). Recibió el 22,3% en las elecciones presidenciales de 2025, tras un voto nulo y blanco que protestó contra la exclusión de Evo en la papeleta. En las mismas elecciones, Rodrigo Paz ganó el 24,8% [vea las cifras, por ejemplo, de la ex jefa del senado Adriana Salvatierra].
Evo nos recuerda: “Hemos cerrado la base militar [estadounidense]. Hemos nacionalizado. No nos perdonan porque los indios hemos nacionalizado. Derrotamos todos los programas de los gringos aquí”. Morales expulsó la Agencia Antinarcóticos de Estados Unidos (DEA) —que es notoriamente represiva— cuya presencia ahora está prohibida por la Constitución. Declaró persona non grata “al embajador [estadounidense] en Bolivia porque estaba financiando el intento de golpe de Estado en 2008”.
El 4 de enero, un día después del secuestro del presidente de Venezuela bajo acusaciones falsas de narcotráfico, dijo Morales: “El gobierno de Lucho [el presidente Luis Arce, 2020 a 2025], en el segundo año de su gestión, estuvo involucrado en el narcotráfico. Yo entregué personalmente los documentos relevantes a Lucho. Hablé con él cara a cara, en 2021: ‘Mira esta información que me dieron’, le dije. Y nada, nada, nada [fue su respuesta]. La segunda vez, no valía la pena hablar con Lucho. Lo denuncié públicamente con grabaciones de audio. Y entregué esas grabaciones [con] un documento legal al Ministerio Público. Ahí cumplí con mi responsabilidad”. Estas palabras no son prueba de que Arce se haya beneficiado personalmente del narcotráfico, pero sí son una muestra clara de su falta de voluntad para detenerlo.
La presidenta golpista Jeanine Áñez no halló ninguna prueba, en un año de dictadura, de que Morales fuera involucrado en el narcotráfico, pese a una brigada de abogados asignados a la tarea. El presidente Arce tampoco pudo encontrar evidencia, durante cinco años de varias investigaciones legales dedicadas a producir una razón para arrestar a Morales, y así silenciar a su crítico más astuto.
Con argumentos espurios, el gobierno actual sigue acusando al expresidente Evo de ser un “narco”. Existe una indignación generalizada por las falsas acusaciones de narcotráfico contra él. Dos veces, Morales ha sido absuelto de cargos de relaciones sexuales con una menor, porque ninguna víctima lo acusó. El 27 de octubre de 2024, Morales sufrió un intento de asesinato en una persecución automovilística a gran velocidad que duró alrededor de media hora. Las pruebas filmadas aquel día incluyen catorce impactos de bala y la sangre derramada por uno de los dos conductores cuando una bala le rozó la cabeza. Esas pruebas, aunque abrumadoras, han sido ignoradas en gran medida. Fue un atentado contra un expresidente con la evidente posibilidad de la muerte para todas las personas que iban con Evo —su asistente y los dos conductores. Un helicóptero los sobrevoló. Los vehículos de los victimarios salieron de una base militar y ellos fueron evacuados en un helicóptero militar. Cada uno de estos hechos requirió la aprobación del presidente Luis Arce.
En 2026, presidente Paz ha intentado intimidar a miles de personas con un helicóptero sobrevolando el lugar donde Evo ha estado protegido desde el intento de asesinato, en el complejo que alberga la emisora de la Radio “Kawsachun Coca”. El pueblo se llama Lauca Ñ y está rodeado por miles de campesinos indígenas que darán la vida para defender a Evo. Sobre sus cabezas, los drones del gobierno son constantes. La serenidad de Morales es notable, incluso ahora que Trump ha intensificado sus amenazas de apresar al expresidente aymara.
El presidente Paz se comportó como el ángel de los pobres durante su campaña y después, como “un matón” –en las palabras de Morales– sin consensuar nada y con constantes amenazas a sus contrincantes. Paz invitó a personal de la DEA y su plan es desplegarlos en el Trópico de Cochabamba, el corazón de la izquierda organizada en Bolivia. Es una violación de la Constitución. Ya hay soldados extranjeros allí, que están protegidos por la policía, dicen dirigentes de las Seis Federaciones de productores de coca. El Trópico, en este momento, es un importante exportador de fruta.
El matón que instruye a Paz desde Washington
El contexto más amplio es escalofriante. Es notoria la determinación de Trump de destruir todo lo que pueda asemejarse al socialismo. Transcurrió meses de acumulación de fuerzas de una enorme presencia militar estadounidense en el Caribe, previo a la invasión de Venezuela. Sin el permiso de nadie, Estados Unidos empezó a bombardear lanchas pescadoras bajo la sospecha de que eran narcotraficantes. Estas ejecuciones extrajudiciales, hasta el momento, han matado a más de doscientas personas. En 2025, Trump acusó al presidente de Venezuela de ser un capo de la droga, a falta de cualquier prueba. Cumplida la sangrienta intervención y captura de Nicolás Maduro, Trump anunció que aquel acto de guerra no tenía nada que ver con el narcotráfico y que todo estaba relacionado con el petróleo de Venezuela. Son los mayores yacimientos en la Tierra. Las fuerzas estadounidenses que invadieron Caracas en enero emplearon nuevas armas devastadoras. Un mes después, los presidentes genocidas de Estados Unidos y Israel asesinaron al liderazgo de una nación, Irán, junto a sus familiares civiles. Fue otra guerra no provocada. El primer día, con sus armas tan nuevas, mataron más de ciento cincuenta niñas en una escuela primaria. A estas alturas y después de cincuenta mil muertos iraníes, los analistas internacionales opinan que Trump perdió esta guerra.
Los bolivianos están decididos. Un manifestante indígena dijo a un reportero el 7 de junio que le recordaba la Guerra del Agua en Cochabamba, cuando eran constantes las movilizaciones contra el gobierno neoliberal que pactaba la venta de recursos naturales con extranjeros. Las mujeres del Trópico, donde ahora se cultiva coca para usos legales bajo control comunitario, recuerdan la década de 1990 marcada por masacres, la presencia de soldados extranjeros, y violaciones de mujeres de todas las edades por tropas de élite y agentes de la DEA. Evo Morales eligió compartir historias de lucha con jóvenes de Estados Unidos de ascendencia haitiana, colombiana y chilena —estuve con los jóvenes para guiarlos— cuando visitamos a finales de mayo.
En los días de nuestra visita, se informó que un avión Hércules de Estados Unidos que transportaba personal estadounidense, balas, y gases lacrimógenos había aterrizado en las tierras bajas de Santa Cruz, una región intensamente derechista. Salió en la prensa el apoyo de Argentina y otras presidencias conservadoras sudamericanas a favor de los ataques de Rodrigo Paz contra los bloqueos. A mediados de junio expulsaron una delegación de Argentina de derechos humanos —que fue acreditada e invitada— cuyo propósito era documentar las detenciones ilegales de gente que ejercía su derecho a protestar, y los casos de tortura cometidos por el Estado en los últimos dos meses.
Trump está obsesionado con aplastar a los indígenas en Bolivia, por la fuerza militar si fuera necesario, a la vez que miente a lo grande al decir que Evo Morales está implicado en el mundo de la droga. La policía acaba de apresar a Wilma Alanoca, la compañera de fórmula de Evo Morales en las elecciones del año pasado. Por la persecución judicial o “lawfare” de Luis Arce, fue proscrito el partido de los pobres. Alanoca fue concejala de El Alto varias veces, y Ministra de Cultura de Morales cuando ocurrió el golpe de Estado en 2019. Es una periodista que está del lado de los pobres desde hace mucho tiempo. El 23 de junio, en el momento que la detuvieron, estaba expresando su análisis en respuesta a periodistas quienes se acercaron.
Mientras estábamos de visita en el Trópico a finales de mayo, ocurrió un apagón, un hecho que no puede explicarse por falla de equipo ni por accidente natural. La electricidad se ha cortado varias veces desde entonces. Se ha interrumpido el internet. Se está jugando una guerra psicológica. Los campesinos están firmes. Solo cabe esperar que los estadounidenses alcen la voz para evitar que más barbaridades se cometan en su nombre.
Apuntes de los análisis del pueblo, no del IA:
- En días, el estado de sitio llamado “excepción” cortó el número de bloqueos a cincuenta.
- El ejecutivo no tuvo aprobación parlamentaria al principio, es decir, que el estado de sitio fue ilegal, aunque le dieron nuevo nombre para distinguirlo de todos los anteriores que fueron declarados por gobiernos militares.
- Las leyes internacionales honran el derecho de bloquear y manifestar pacíficamente.
- El apoyo agresivo de Estados Unidos al presidente Rodrigo Paz abre la puerta a una grave intensificación de violencia.
- Trump desestima acusaciones creíbles de narcotráfico que involucran a Paz, quien fue posesionado en noviembre del año pasado.
- Al padre de Paz, un presidente neoliberal del siglo XX, EE UU le revocó su visa por su asociación con el narcotráfico. El padre, Jaime Paz Zamora, ahora exige que Evo Morales sea carneado (las palabras exactas son “Está buscando que lo carneen, ya es mucho molestar al país”).
- El imperio tiene la responsabilidad primordial por la persecución judicial que intenta destruir el voto popular.



