Por Miguel Ángel Sandoval
Cálculos conservadores dicen que en nuestro país hay por lo menos una masa de “dos mil millones” de dólares en operaciones que hablan de lavado elemental. Y por lo que se observa en las discusiones del Congreso, partidos como VAMOS, TODOS, UNE, y otros, se niegan a legislar para que esto sea calificado como delito. Es a todas luces que Guatemala es un país lavandería.
En pocas palabras, para muchos diputados, en verdad los bárbaros de la novena avenida, aceptan el lavado como algo constitucional. ¡Qué huevos! Esto va en contra del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), en contra de toda la normativa internacional y ello constituye un delito. El dato que se coloca en esta columna se refiere principalmente a la masa de dólares que forman parte de ese mecanismo de lavado.
El colmo es que hay un municipio, de acuerdo con un TikTok, que lava unos 3 mil millones de dólares al año. ¿Esto puede ser considerado como algo legal y constitucional? Como se puede observar si hay datos de 2 mil millones de dólares en sitios de IA, estamos hablando de algo serio que no puede estar al margen de las instancias fiscales y judiciales. Ojo, en esto no entra el flujo de las remesas ni el comercio al menudeo en quetzales.
No entra en esto el comercio informal, pero que sea de menudeo, pues el comercio informal que maneja capital en serio, no puede ser librado de controles por parte de las instancias de recaudación tributaria y por parte de las autoridades judiciales. Ojo, la venta de 100 cabezas de ganado no puede ser algo con pisto en mano. Eso obliga a operaciones legales, normales, bancarizadas. No en lo oscurito.
Lo contrario es dejar la impunidad como norma en el tema del lavado de dinero. Estamos por la acción de los diputados de VAMOS, TODOS o UNE, entre los más vociferantes, a punto de ser el primer país en el mundo que considere que el lavado con origen en actividades ilícitas transnacionales, no nos engañemos, como algo legal.
Hay que poner mucho ojo en la eventual aprobación de una ley antilavado, que finalmente sea aprobada sin dientes ni uñas, y como se dice, nos convierta en el paraíso centroamericano del lavado. No se vale aceptar que los bárbaros de la novena avenida se pongan de acuerdo en un bodrio y que apadrina la impunidad.
Solo recuerdo que, ante las reuniones kilométricas de los bárbaros para sacar argumentos de la manga, y ante la idea de querer negociar la aprobación de esta ley que nos obliga internacionalmente, hasta los señoritos del CACIF han puesto el grito en el cielo, pues escucharon que la embajada gringa también había somatado la mesa. Es muy raro que ante una ley con esta envergadura se manifieste, pero que en temas como la elección de un impresentable para la CC hayan visto para otro lado, el de la impunidad. ¡Qué barbaros!



