El efecto búmeran de Teresita de León y el ocaso del entorno Torres

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Créditos: Prensa Comunitaria

Por Vicente Carrera

Teresita de León insiste en que su curul en el Congreso de la Republica de Guatemala es fruto exclusivo de su capacidad técnica y mérito personal, intentando marcar una distancia —cada vez más inverosímil— de las influencias de su mentora, Sandra Torres. Sin embargo, su más reciente maniobra política ha resultado ser un error de calculo monumental. Al denunciar, sin pruebas, que el proyecto Raíces estaría “allanando de forma sospechosa” sus bases de afiliación, De León no solo falló en su intento de frenar al movimiento emergente, sino que disparó un interés masivo hacia él.

Este episodio ilustra un fenómeno de “credibilidad invertida” que hoy define la política guatemalteca: cuando una figura asociada al desgastado circulo de la UNE o el entorno de las Torres ataca una iniciativa, la ciudadanía lo interpreta automáticamente como una validación de dicha propuesta. Así se ha viralizado en RR SS, principalmente en X, antes Twitter: Teresita de León pensó que cuestionando las adhesiones encontraría eco para bloquear a Raíces y logró todo lo contrario. Ahora más personas quieren sumarse al nuevo proyecto político, porque todo lo que critican las Torres el pueblo lo percibe como algo bueno.

El razonamiento detrás de esta reacción ciudadana es contundente. Años de alianzas pragmáticas con los sectores más cuestionados del país, el control vertical del partido y una imagen ligada al viejo sistema han dejado al entorno de Sandra Torres con un saldo de confianza negativo. Para el guatemalteco promedio, si el circulo de las Torres percibe a un grupo como una amenaza, es porque ese grupo está haciendo algo correctamente o representa un peligro para el statu quo.

Teresita de León, al intentar proteger su narrativa de “merito propio”, termino actuando como la mejor agente de relaciones publicas de sus adversarios. Sus criticas funcionan como publicidad inversa: lejos de disuadir, refuerzan la percepción de que el proyecto político Raíces es una alternativa genuina que incomoda a los dueños tradicionales del sistema.

Además, este movimiento pone en evidencia el nerviosismo de una clase política que ve cómo el control de las bases —antes cautivas por el clientelismo— se les escapa de las manos.

Entonces, Teresita de León, en su afán por atacar, solo logró acelerar el crecimiento de lo que pretendía destruir. Esto, seguramente será algo que considerar para los detractores del naciente proyecto político. La ciudadanía, cada vez más escéptica ante los discursos de los actores tradicionales, ha enviado un mensaje claro: en la Guatemala actual, el ataque del “Torrismo” es el mejor sello de aprobación para cualquier proyecto nuevo. El verdadero impulso ciudadano hoy se mueve fuera de los circuitos de poder que figuras como Teresita de León representan.

Resulta que “estos muchachitos” se están ganado el corazón del pueblo guatemalteco.

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