Los grandes ausentes fueron las autoridades de la Dirección del Área de Salud, la Comisión Municipal de Salud, las ONG y las autoridades comunitarias. La despedida fue de parte del personal de enfermería que agradeció las enseñanzas de los médicos cubanos.
Por Santiago Botón
Un grupo de enfermeros del Centro de Atención Integral Materno Infantil (CAIMI) con sede en Ixcán, Quiché, realizó un homenaje a la brigada médica cubana, que comienza a retirarse gradualmente del país.
En la mesa se sirvieron platillos de la región y abundante fresco de jamaica. Las palabras no solo narraban historias clínicas, sino también los vínculos humanos tejidos en los momentos más frágiles de la vida.
Los grandes ausentes fueron las autoridades de la Dirección del Área de Salud, la Comisión Municipal de Salud, las ONG y algunas autoridades comunitarias, el agradecimiento fue desde lo humano y del personal que laboró con los médicos cubanos.





Un acercamiento con la comunidad
Una de las protagonistas de esta historia es la doctora Claudia Campo González, especialista en medicina general integral formada en Cuba, quien tras casi tres años de servicio en Guatemala se despidió llevando consigo algo más que experiencia médica: palabras en el idioma maya Q’eqchi’.
Expresiones como “ma ra” o frases básicas para comunicarse con sus pacientes marcaron, según relata, un vínculo humano profundo con las mujeres a quienes atendió en labor y partos.
Desde su llegada en diciembre de 2022, la doctora Campos fue asignada al CAIMI de Ixcán, donde enfrentó un déficit de especialistas. Hoy asegura que la situación ha mejorado: más pacientes acuden a los servicios y la confianza en la atención médica ha crecido, incluso con personas provenientes de otros departamentos, incluyendo de México. Para ella, traer un bebé sano al mundo y entregarlo a su madre representa la mayor satisfacción profesional, una misión que —afirma— cumplió con orgullo.
El jefe de servicio Eduardo Méndez destacó que la presencia de la brigada ha sido “una mano amiga” para comunidades históricamente desatendidas, subrayando que el trabajo conjunto con médicos guatemaltecos elevó la calidad del sistema de salud local y en lugares más remotos de Guatemala.

En la misma línea, el entrevistado Eugenio Vin Calel recordó que, tras emergencias pasadas, la cooperación internacional permitió la llegada de estos profesionales, quienes incluso trabajaron en condiciones limitadas, improvisando recursos pero manteniendo su compromiso con la población.
La mayoría de los que organizaron el acto de agradecimiento con motivo de la despedida de los dos primeros médicos cubanos fueron enfermeros auxiliares y profesionales del área de labor y partos del CAIMI. Un gesto que reveló una verdad incómoda; es decir, que en Ixcán, el reconocimiento viene de abajo, de quienes mantienen el sistema en funcionamiento día a día. Sin embargo, en los niveles de toma de decisiones, la ausencia no solo es evidente, sino también significativa.



