El Consejo Superior Universitario de la USAC mantiene sin integrar completamente la representación de Ciencias Médicas, al no dar posesión a un representante docente y al permitir la prolongación de funciones del representante de profesionales. Las decisiones ocurren en un momento clave para el control del órgano universitario.
Por Prensa Comunitaria
El Consejo Superior Universitario (CSU) de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC) mantiene sin dar posesión al representante docente de la Escuela de Ciencias Médicas, Rony Ríos Guzmán, y ha evitado iniciar el proceso para elegir al representante profesional del Colegio de Médicos y Cirujanos, lo que ha permitido la prolongación en el cargo de Mario Cerón Donis. Estas inacciones se dan en un contexto marcado por cuestionamientos sobre la integración plena de este órgano de dirección universitaria.
La falta de acreditación del representante docente se suma a otros retrasos que han impedido completar la representación de la Facultad de Ciencias Médicas dentro del CSU. Entre ellos, destaca la demora en la toma de posesión del representante estudiantil Edin Ricardo González Elizondo, vinculado a la agrupación impulsada por Erwin Calgua.
González Elizondo fue electo el 15 de mayo de 2025; sin embargo, el CSU le dio posesión hasta hace menos de un mes. Según fuentes de la oposición universitaria, esta acreditación ocurrió coincidentemente cuando el estudiante modificó su postura y se alineó con los intereses del rector impuesto de la USAC, Walter Mazariegos.
A este escenario se suma la prolongación de funciones de Cerón Donis, quien debió concluir su periodo a mediados de 2025, tras haber sido electo en 2023. No obstante, el CSU no ha emitido los oficios necesarios para que el Colegio de Médicos y Cirujanos de Guatemala convoque a una nueva elección.
La falta de esta convocatoria mantiene incompleta la representación del sector profesional, lo que en la práctica reduce la participación legítima de dos de los tres sectores que integran Ciencias Médicas. Para distintos actores universitarios, esta omisión no solo retrasa un trámite administrativo, sino que también incide en el equilibrio interno del CSU.
¿Por qué importa?
Estos atrasos han generado preocupación en sectores universitarios, que advierten sobre las implicaciones de mantener incompleta la integración del CSU, especialmente en un momento clave. Este mismo órgano fue el encargado de elegir a los magistrados de la Corte de Constitucionalidad (CC) y tendrá incidencia en decisiones vinculadas al proceso de elección a rector programado para el 8 de abril.
La ausencia de representantes limita la pluralidad de voces y podría incidir en la toma de decisiones. Sectores críticos señalan que la demora en dar posesión o convocar a elecciones podría responder a una lógica de control institucional, al restringir la participación de actores no afines a la actual administración universitaria.
La Facultad de Ciencias Médicas no solo es una de las más numerosas, sino también una de las más estratégicas por su impacto en el sistema de salud pública. Sus decisiones académicas, presupuestarias y administrativas tienen repercusiones directas fuera de la universidad, por lo que la falta de representación legítima implica excluir a un actor clave en discusiones nacionales.
El modelo de la USAC se basa en la representación de tres sectores: docentes, estudiantes y profesionales. Cuando uno de estos no está debidamente acreditado —como ocurre al no convocar al Colegio de Médicos o al retrasar posesiones— se vulnera el principio de participación que sostiene la gobernanza universitaria.
Además, el CSU toma decisiones sobre presupuesto, normativas, elecciones internas y dirección política de la universidad. La ausencia de representantes de Ciencias Médicas implica que estas resoluciones se adopten sin la participación de un sector directamente afectado.
La Facultad de Ciencias Médicas mantiene, además, una relación directa con hospitales nacionales como el San Juan de Dios y el Roosevelt, donde se forman médicos, internos y residentes. Las decisiones del CSU sobre planes de estudio, prácticas supervisadas, convenios o asignación de recursos impactan directamente en la operación de estos centros asistenciales.
A ello se suman las decenas de estudiantes que realizan el Ejercicio Profesional Supervisado (EPS) en centros de salud comunitarios, muchas veces en territorios donde el acceso a atención médica es limitado.
Asimismo, es el CSU el que aprueba normativas académicas que regulan la formación de médicos, enfermeros y otros profesionales de la salud. Esto incide en la calidad, cantidad y orientación del recurso humano que posteriormente se integra al sistema de salud pública. En un país donde la USAC es el principal formador de médicos, este rol resulta determinante.



