Bernardo no fue invitado a la Cumbre Latinoamericana de marzo 2026

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Créditos: Prensa Comunitaria
Tiempo de lectura: 3 minutos

Por Francisco Rodas Maltez

Sólo en las redes sociales de esta gente que quiere tumbarse al gobierno de Arévalo ven vergonzoso que Trump no le haya invitado a la Cumbre Latinoamericana que organizó para marzo del 2026.

En ese pentagrama se comparte, a decir de la diputada Sandra Jovel -aunque no es la única-, la idea de que dicha cumbre tiene el objetivo de “frenar la ofensiva regional de China” en Latinoamérica, mencionando que los invitados “comparten la agenda geopolítica del líder republicano”.

La prensa internacional no se ocupa de la ausencia del gobierno de Guatemala aunque, como nota social, resaltan que es de alto nivel y que el evento se oficiará en el templo del presidente estadounidense: el National Doral Miami. Y coinciden, como relata INFOBAE, en que “la cumbre de Miami tiene un sólo objetivo geopolítico: quebrar el plan diseñado por Xi Jinping para controlar los recursos naturales, la producción alimentaria y las principales vías de comercialización en América Latina”.

Así las cosas, Trump trata de golpear donde más puede dolerle a China: las exportaciones hacia la región latinoamericana. 

Si se trata de bloquear o suspender el comercio con China, Guatemala le haría un flaco favor, porque según las cifras más recientes del 2024, nuestro país importó el 1.5% del total de la región latinoamericana, y en el mismo año su mercado hacia China representó apenas el 0.02% de la región.

El intercambio comercial de los siete países invitados tampoco constituye un misil de alto calibre, porque alinearse con la geopolítica trumpista afectaría la ganancia de China en 11.5% del total importado hacia la región. Su ausencia no la a va empobrecer, sobre todo porque se trata de mercancías sustituibles por otros países. 

Es cierto que todos los países invitados tienen una balanza comercial desfavorable, pero el caso controversial es Ecuador. Su presidente, nacido hace 39 años en Miami, sabe que la venta a China está en su mayor esplendor: es el segundo país de la región, después de Argentina, con mayor exportación hacia China. Hablamos de más de 5 mil millones de dólares. Por lo tanto, el cierre de las exportaciones llevaría a la quiebra, en primer lugar, a las camaroneras, a la minería y los humildes bananos en los que, por cierto, su familia tiene una buena participación.

Argentina tiene frente a sí el mismo panorama, porque no tendrían salida toneladas de grano y de carne; y el litio y el cobre a rematarlo con el anfitrión de esta cumbre.

Para que esta cumbre regional tuviera éxito, los invitados tendrían que ser Brasil, Colombia, México y Perú que, juntos, consumen el ¡74.5%! de los productos exportados de China hacia Latinoamérica. Como muchos sabemos, estos países no se la van a jugar por exigencias de soberanía o por simple pragmatismo empresarial.

Tampoco la inversión directa de China en América Latina se cae: el 95.7% de la IED china en Latinoamérica al primer semestre de 2025 estaba en Brasil. Los invitados a la cumbre perderían esta cantera.

Entonces, la selección de presidentes invitados no puede obedecer a una estrategia de minar la presencia de China en la región, sólo es esa necesidad de un egocentrista que necesita el incienso y las alabanzas de mandatarios que se muestran extasiados por sus desquicios.

En cuanto a los “líderes chapines”, como Sandra Jovel -que compró entrada para la toma del cargo de Trump y le tocó estar en una pequeña silla a más de 400 metros del ungido-, se autoflagela pensando ganar atención por adscripciones ideológico-políticas, mientras su alabado lo piensa en términos estrictamente económicos. Como ella, los demás rabiosos golpistas, saben, pero no les importa, que en su primera presidencia, Trump nos vio como un “shithole”.

Tanto ella como su elenco de golpista, en lugar de preguntarle a Arévalo por qué no le invitaron, tienen todavía la oportunidad de ir a la embajada de los Estados Unidos y preguntar la razón de la ausencia de Guatemala en la cumbre. A lo mejor los reciben.

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