Un frente amplio

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Créditos: Prensa Comunitaria

Elmer Alvarado*

Este es un pequeño aporte en torno al artículo del honorable Máximo Ba Tiul, titulado ¿Un frente amplio? (Ideas para el debate), del 5 de noviembre pasado en este medio informativo. Este artículo, entonces, es sólo un aporte para la reflexión. Hecha la aclaración, continúo.


El término frente amplio provoca la imagen de bloques de población con diferente ideología, diferentes intereses y propósitos, conglomerados en torno a un objetivo común, creándose para atender un problema social, sin resolver todavía, por parte del Estado o el gobierno. Un escenario en el cual –aparentemente- fueron superados los límites establecidos por la sociedad democrática. Siendo así, en la acción va –sin duda- involucrada más de la mitad de la ciudadanía, dispersa en más de la mitad del territorio nacional; caso contrario deja de ser frente amplio.


Entonces, por lo complejo de la dinámica social, crear un frente amplio demanda –primero- disponer de conceptos básicos, herramientas útiles en la construcción de una teoría para la acción. Conceptos básicos como sociedad democrática, ciudadanía, gobierno, lucha política, geoestrategia.


En esa línea, sociedad democrática es un macro poblacional -llamada ciudadanía- quien ya logró –en un territorio definido- unificar grandes objetivos comunes, expresados principalmente en su ley constitucional. Tienen un régimen acordado y un gobierno reconocido. Este gobierno es el encargado de responder a las necesidades colectivas y conciliar los intereses entre los estamentos económicos y sociales. Sobre la marcha, siempre hay marginados e incluidos. Nunca es perfecto el ejercicio. Aun así, según la historia conocida, el modelo viene sobreviviendo 2 mil años, desde los antiguos griegos.


O sea, el modelo sociedad democrática funciona. Hay ejemplos de sociedades antiguas y modernas expuestos como exitosos. No obstante, en la práctica, los bloques poblacionales se enfrentan a diario en conflicto abierto, para defender intereses y alcanzar sus propósitos. A ello se denomina lucha política.


Sobre la lucha política se tienen aportaciones de autores destacados como Marx, Weber, Gramsci, Carl Schmitt, Bobbio, Foucault, Chantal Mouffe, Laclau. La más evidente lucha política entre los estamentos económicos es la competencia por controlar el poder en el gobierno. Lo cual tiene su clímax en procesos electorales, debidamente legislados. No es un ejercicio perfecto, pero es el ejercicio posible, en función del desarrollo político alcanzado. Sin embargo, a veces, el gobierno electo descuida su función, cae en incumplimientos. Es el momento cuando los diversos estamentos económicos y sociales unifican esfuerzos para corregir el rumbo. Surge entonces la necesidad de crear un frente amplio.


En consecuencia, -según anticipé en el segundo párrafo de este artículo- un frente amplio une grupos de diferente estamento social, diferente ideología, diferentes intereses; con la intención de -en un tiempo corto- resolver un problema, en el cual está involucrada –al menos- la mitad de la población (ciudadanía) distribuida –al menos también- en la mitad del territorio nacional (geoestrategia).


Por los diversos intereses involucrados, un frente amplio no puede ejecutar proyectos o, cambiar la forma de hacer política o superar el modelo de gobierno. La intención va por un objetivo concreto, alcanzable en un periodo de tiempo corto, con mucha ciudadanía involucrada en todo el territorio nacional.


Para finalizar, corresponde indagar si Guatemala encaja en la teoría aquí construida. Veamos concepto por concepto. Referente a un problema afectando a la mayoría, no es obstáculo, este país dispone de varios. Referente al concepto sociedad democrática, Guatemala cuenta con un gobierno electo democráticamente y tiene ciudadanía, distribuida en todo el territorio nacional.


Para el caso, llama la atención los datos publicados por el estudio de opinión de la Fundación Libertad y Desarrollo de septiembre 2025. En este estudio, a la pregunta ¿Cuánta importancia le da usted a los asuntos políticos de nuestro país?, el 72% de sus encuestados responde “Poco/nada”, mientras el 27% responde “Algo /mucho”. Hay un alto porcentaje de ciudadanía apática –indiferente- a los asuntos políticos de su país. Una falencia grave a tomar en cuenta.


No obstante, este tipo de análisis no implica desestimular el intento, más bien pone en relieve los flancos a enfocar para el éxito. En la práctica la intervención coordinada de partidos políticos, organizaciones sociales, organizaciones empresariales e iglesias es crucial.


Carlo Vecce, en su ‘Vida de Leonardo’, menciona la carencia de Leonardo da Vinci en el dominio del latín, lo cual limitó su acceso a textos importantes de la tradición científica y filosófica, pero –dice Vecce- justo por eso disfrutó de abundante libertad en la elaboración de nuevas y atrevidas ideas. Si los métodos ya probados resultaron inútiles, quizá es hora de aplicar nuevas y atrevidas ideas locales. Puede ser el momento de recuperar las teorías de excelsos pensadores de America Latina como José Carlos Mariátegui.

*Licenciado en Economía por la Universidad de San Carlos de Guatemala. Consultor en diseño de políticas para el bien común y formulación de proyectos de desarrollo. Para contactar al autor: desarrolloequitativo@gmail.com

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