Por Miguel Ángel Sandoval
Luego de lo acontecido en Venezuela en el inicio de enero, una ola de inquietud se extendió en el mundo y, de manera especial, entre los integrantes de ese pensamiento neoconservador, reaccionario y de derecha, que se frotaron las manos ante la idea de que ahora era el turno de Cuba y que el mandatario de los EE.UU. terminaría con la resistencia de la pequeña isla. Todo ello, sin la menor idea de lo que significa la soberanía y del papel que esta juega para Cuba.
Pero no se dieron cuenta que el mundo está cambiando y que no se puede hacer todo lo que quisieran los conservadores, derechistas o reaccionarios del planeta, pues ese cambio es concreto. Hoy sabemos que Cuba no está sola. Y tiene aliados internacionales de primer orden. Así como un pueblo que mayoritariamente defiende la soberanía nacional, a pesar de las oleadas de discursos anticubanos por los cubanos de Miami o de otros lugares que apuestan a la destrucción de la isla sin pensar un instante en la soberanía.
En los días que corren, ante la intensificación del bloqueo impuesto por los EE.UU., al grado de pretender cortar el envío de petróleo para temas de primera necesidad en Cuba, como puede ser el abastecimiento de la red de energía nacional, varios países han dicho que no están dispuestos a someter a un pueblo a tal sacrificio. Es por ello que Rusia, México, China, Vietnam o Venezuela, entre muchos otros, dicen de forma clara que mantendrán su apoyo a Cuba y lo ratifican con hechos.
Ya antes lo han hecho durante años, de diversas formas y de manera notable, con el apoyo que año con año han dado en la ONU a la demanda de levantar el bloqueo a la isla, que hoy solo defienden los propios EE.UU., Israel y un par de islas perdidas en el Pacífico. Por esta razón no es casual que luego de contar con mayoría aplastante en la ONU para levantar el bloqueo no hay nada que pueda argumentarse en contra del apoyo, que ahora, de manera extraordinaria muchos países le dan a Cuba.
Las últimas informaciones, Telesur o la Jornada y muchos medios internacionales, dan cuenta de lo concreto de ese apoyo al pueblo cubano, pues eso es lo que ocurre. Es apoyo a ese pueblo aguerrido que ha soportado el bloqueo por más de 60 años. Es México que envía petróleo y dice que ellos se lo venden a quien ellos decidan. Es de ellos y hacen lo que mejor consideren. A pesar que en México, se intenta sabotear ese apoyo pues son partidarios del “comes y te vas” de Fox a Fidel, argumentan que no es rentable y que crea dificultades con los EE.UU., mientras la presidenta Sheinbaun ratifica y explica las razones del mismo.
China, que apoyó desde hace años, de múltiples formas a la isla, hoy dice presente con miles de toneladas de arroz y el compromiso de abastecer de medicinas al sistema hospitalario. Al tiempo que otorga financiamiento para la red eléctrica. Y se sabe de otros programas bilaterales.
Simultáneamente, el ministro del interior de Rusia llega a Cuba, para conversar sobre formas de apoyo y, como se puede suponer, por las atribuciones de la cartera, hay temas de defensa en la visita. Es una vieja relación que tuvo momentos estelares durante la crisis del Caribe o de los misiles o de octubre, cuando el mundo estuvo al borde de la conflagración nuclear.
Por su parte, Vietnam mantiene relaciones fraternas desde siempre, y no olvida el respaldo que tuvo en su guerra de liberación. Apoya a Cuba con proyectos arroceros, con las técnicas desarrolladas por ese país que ahora es uno de los de mayor crecimiento económico en Asia. Esto para mencionar a los países que de manera extraordinaria han dicho presente en esta hora difícil para Cuba.
Es importante subrayar que, tanto Rusia como China, Vietnam o Venezuela, se mueven en el ámbito de los BRICS, mientras que México, ostenta el mérito de ser el país de Latinoamérica que nunca se apartó de Cuba, desde los primeros años de la revolución en ese país y de las sanciones impulsadas por los gobiernos norteamericanos. Desde entonces han mantenido sanciones, ampliado las mismas, lo que, en los años 60, llevo a la mayoría de países a romper relaciones con Cuba, menos México.
Es por ese conjunto de razones, hoy podemos decir con certeza que la resistencia de los cubanos tiene eco en los países mencionados y otros, como los países africanos que saben que el apoyo de Cuba fue vital en el colapso del apartheid. Por razones claras como éstas, desde hace años demandan, junto con muchos países en la ONU, el fin del bloqueo contra esa isla.
Cuba que siempre fue solidaria, hoy recibe parte de una cosecha que solo nos dice que la solidaridad de este pequeño país, que aún con las más grandes dificultades, mantiene brigadas de médicos en unos 60 países y que educa a miles de estudiantes de África, Asia o América latina, con una generosidad que no es común en estos tiempos. Creo que los países de Latinoamérica tienen una deuda moral con esa pequeña isla, que nos enseña el alto valor de la soberanía nacional, que se defiende con alto costo y grandes sacrificios. Y que la soberanía, en nuestro continente, se diga lo que se diga, tiene hoy en Cuba a su más alto defensor.



