La bancada que prometió transformar la política legislativa terminó aprobando el presupuesto más alto de la historia con el respaldo de las mismas fuerzas que integraron el llamado “Pacto de corruptos”. Entre negociaciones nocturnas, mociones sorpresivas y alianzas con bancadas cuestionadas, la bancada oficial (Semilla y su facción Raíces) vuelve a operar bajo las lógicas que dijo querer desmontar.
Por Rony Ríos
La aprobación del presupuesto de Q163 mil 469 millones para el 2026 -el más alto en la historia reciente del país— confirmó la continuidad de alianzas y procedimientos cuestionables. La sesión, que comenzó la tarde del 25 de noviembre, se prolongó hasta pasada la medianoche, cuando una moción privilegiada presentada por el diputado de Semilla, José Carlos Sanabria, alteró la agenda y abrió paso a una votación exprés.
La escena no era nueva, en 2020, la alianza oficialista del gobierno de Alejandro Giammattei aprobó de madrugada el presupuesto de 2021, también de urgencia nacional, desatando protestas masivas. Lo mismo había pasado durante el gobierno de Jimmy Morales, una aprobación acelerada y sin debate de presupuestos.
“Entiendo la desconfianza hacia el Congreso, pero las negociaciones han sido políticas y bastante públicas. No estamos repitiendo las prácticas del pasado”, aseguró Sanabria, pese a que su declaración contrasta con los análisis políticos externos.
Por ejemplo, el Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (ICEFI) advirtió que el presupuesto aprobado contiene “alteraciones cuantiosas y fiscalmente dañinas”, introducidas sin criterios técnicos y con impacto directo en la transparencia del gasto.

Fondos millonarios
Además, el ICEFI dice que el punto más crítico fue la decisión del Congreso de asignar Q6 millardos extraordinarios a los Consejos Departamentales de Desarrollo (Codede), elevando su techo de recursos a Q16.6 millardos, monto superior al presupuesto del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS), del Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda (CIV) y a la suma del presupuesto del Ministerio de Gobernación (Mingob) y del Ministerio de la Defensa Nacional (Mindef).
“Ni en 2008, cuando Manuel Baldizón presidía la Comisión de Finanzas, se atrevieron a aprobar algo así”, dijo Ricardo Barrientos, economista principal del instituto. Según él, el presupuesto mezcla instituciones legítimas con entidades sin trayectoria, algunas de ellas vinculadas a diputados, alcaldes o financistas.
Barrientos también detectó una distribución políticamente dirigida, porque localizó asignaciones elevadas en municipios con alcaldes afines al oficialismo y montos mínimos en territorios opositores.
“La ubicación geográfica no debe ser el instrumento para la manipulación de políticas públicas”, insistió. Municipios como San Benito, Petén, San Marcos, Sololá y Guatemala recibieron porciones reducidas, mientras que en Petén —donde hay alcaldes aliados— los montos crecieron desproporcionadamente. Para Barrientos, esta discrecionalidad pretende castigar a Álvaro Arzú Escobar -cercano a la municipalidad capitalina dirigida por el alcalde Ricardo Quiñonez, también del Unionista- y a Allan Rodríguez.
La votación reflejó esa arquitectura política, en la que Semilla y su facción Raíces aportó 23 votos, pero el músculo provino de las bancadas tradicionales como Vamos que entregó 27, Cabal 18, UNE 16, Valor 9 y VIVA 8.
Más de la mitad de los apoyos provinieron de estructuras históricamente asociadas al pacto de impunidad. “Se necesitan los votos y se trabaja con los bloques que están acá representados… pero con Allan Rodríguez no realizamos ninguna negociación”, dijo Sanabria, explicando el pragmatismo legislativo de Semilla y Raíces, pero contradice el discurso que ofrecieron en campaña de distanciarse del “Pacto de corruptos”.



Una estrategia de pragmatismo
Ese pragmatismo no sorprende a quienes conocen el funcionamiento interno del Congreso, ya que, el expresidente del Legislativo, Roberto Alejos, los métodos cambiaron de forma, pero no de fondo.
Durante el gobierno de Jimmy Morales —recordó— la compra de diputados fue abierta; con Giammattei, se hizo “bajo la mesa”, en efectivo y con Arévalo, aseguró, la negociación gira alrededor de obras y fondos para alcaldes, “pero de manera pública”.
“Las negociaciones siguen basadas en obras para los alcaldes; eso no ha cambiado”, añadió. La diferencia es que ahora se dan mediante asignaciones extraordinarias que los diputados gestionan, haciendo una suerte de intermediarios entre el Ejecutivo y los alcaldes, pero quien ejecuta esos fondos son los Codede.
La composición de la Junta Directiva del Congreso también repite patrones conocidos. En 2024, Semilla se apoyó en 69 votos de 15 bancadas para tomar el control. Mientras que para 2026, una moción presentada nuevamente por Sanabria allanó el camino para aprobar una planilla oficialista con 149 votos.
El discurso habló de pluralidad, pero la nueva Directiva incluye diputados vinculados a casos como Asalto al Ministerio de Salud, Hogar Seguro y figuras cercanas a operadores como Roberto López Villatoro conocido como el “Rey del Tenis”.
Para el ICEFI, la magnitud de los cambios aprobados en el presupuesto podría incidir en el proceso de elecciones para renovar las magistraturas del Tribunal Supremo Electoral (TSE), de la Corte de Constitucionalidad (CC) y la autoridad la Contraloría General de Cuentas (CGC) y en las elecciones generales de 2027.
Pese a ello, Alejos dice que en esta oportunidad la negociación no incluye que voten juntos en temas para magistrados del TSE y la CC, menos para la definición de quien dirija la CGC, porque esos temas se cocinan en las Comisiones de Postulación.
“En el caso de la CC no hay candidatos todavía y va a depender de qué viene para el futuro, lo mismo para contralor”, dijo Alejos.

El dinero para los alcaldes
El flujo extraordinario a las municipalidades fortalece a alcaldes en busca de la reelección y a las estructuras partidarias que los respaldan. “Esto no solo recuerda las prácticas políticas del pasado, sino que las supera por los montos involucrados”, dijo Barrientos.
Aunque Alejos matizó esa consideración, señalando que Semilla al ser un partido pequeño, sin alcaldes y pocos diputados, no está entregando fondos directamente, sino los está repartiendo entre alcaldes de distintos partidos, lo que hará que las campañas sean más caras y sin el favoritismo a una sola organización política.
En tanto, para el antropólogo y analista político Rigoberto Quemé Chay las prácticas observadas en el Congreso bajo el gobierno de Arévalo no son nuevas ni exclusivas del grupo de diputados que llegó con el partido Semilla, ya que considera que la raíz del problema es estructural.
“El sistema político en Guatemala está creado para ese tipo de actuaciones, no da margen de libertad, de democracia ni de cambios estructurales”, enfatizó Quemé, previo a considerar que, bajo ese diseño institucional, la negociación es constante y está entre el borde de lo legítimo y lo cuestionable. “Siempre tienen que hacer eso los partidos, si no, no sobreviven. Es el modelo el que falla”.
En conjunto, los madrugones, las alianzas y la distribución discrecional del gasto componen un cuadro político inquietante, en el que el Congreso no cambió de lógica, solo de protagonistas. Semilla (Raíces), que llegó prometiendo desmantelar la maquinaria del viejo pacto, hoy la opera con un discurso distinto, apoyándose principalmente en Luis Aguirre de Cabal, pero con mecanismos demasiado parecidos.


El fraccionamiento de Semilla
La votación del Presupuesto 2026 también exhibió que Raíces y Semilla siguen votando juntos, pese a una fractura que venía gestándose desde inicios del año.
El grupo Raíces, integrado por diputados que originalmente llegaron al Congreso con el Movimiento Semilla, se distanciaron tras disputas internas y desacuerdos sobre el rumbo político del partido.
La ruptura se hizo visible cuando Raíces decidió operar como una bancada independiente, argumentando falta de transparencia interna, desacuerdos sobre la conducción del partido y el manejo de las negociaciones legislativas por parte del partido Movimiento Semilla.
Aunque ambos grupos hablan de renovación política, Raíces acusó al liderazgo de Semilla de replicar prácticas tradicionales para garantizar gobernabilidad, pero para conseguir la aprobación del presupuesto, los dos votaron a favor.
Mientras que Semilla sostiene que la separación responde a diferencias personales y estrategias divergentes, no a un quiebre ideológico profundo.
La división habría debilitado la cohesión del oficialismo y obligado a Semilla a buscar apoyos externos —incluyendo a UNE, Vamos y Cabal— para sostener la Junta Directiva y aprobar el presupuesto. Aunque en la práctica Raíces y Semilla han votado en línea y el presupuesto fue la evidencia más clara.
Para el politólogo Luis Fernando Mack, la causa central de la fractura es que existe una crisis de liderazgo por las aspiraciones de Samuel Pérez con la línea de mando del presidente Arévalo. “Samuel Pérez siempre ha aspirado a tener mayor control del partido y de la bancada, lo que provocó la fractura. Sin embargo, siguen manteniendo líneas de conexión estratégica, pero no significa que siempre votarán juntos porque entre ambos grupos hay serias diferencias y reclamos”.
En tanto, Quemé dice que más que una ruptura interna en términos ideológicos se trata de una estrategia de continuidad frente a la cancelación legal del partido. “Como Semilla está anulado, tenían que buscar una salida y han buscado esa salida. Es la misma Semilla renovada”, dijo. Aunque advirtió que el mismo sistema que impugnó al partido original —incluyendo estructuras del “Pacto de corruptos” y sectores del Ministerio Público— probablemente intentará impedir que Raíces se convierta en un partido formal.
No obstante, el antropólogo reconoció que la fractura es real, pero la división no surgió con el nacimiento de Raíces, sino desde mucho antes. “En un partido político se junta mucha gente, no todos ideológicamente empoderados; hay arribistas, oportunistas y buena gente también”, señaló.
Según Quemé, desde el arranque del gobierno ya se hablaba de tres facciones internas alrededor de Arévalo, enfrentadas por intereses políticos y personales. La diferencia es que han logrado manejar la disputa sin que “llegue la sangre al río”, pero la separación entre Semilla y Raíces refleja tensiones reales y persistentes dentro del oficialismo.



