Una niña que tuvo que ser madre, relato de una de las heridas abiertas en Guatemala

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Créditos: mujer2
Fotografía: David Toro

Por: Stef Arreaga, Rachele Airoldi, David Toro

25 de noviembre de 2018

La violencia sexual en contra de mujeres en Guatemala es un profundo problema social. Durante el primer semestre del 2018, más de 50 mil niñas entre 10 a 19 años han resultado embarazadas, según datos del Observatorio en Salud Sexual y Reproductiva (OSAR).[1]

Andrea es una joven de 22 años de edad, originaria de Huehuetenango. A los 12 años, resultó embarazada producto de una violación. Problema masivo: miles de niñas se ven forzadas a ser madres en circunstancias de abuso. Andrea hoy es maestra de primaria, su hijo tiene 9 años, pero carga consigo una marca que no podrá ser borrada.

¿Cuál es el mejor recuerdo de tu niñez?

Mi maestra. Ella era muy amorosa. Todavía hablo con ella y cuando la veo me dice: “Me das ganas de darte una nalgada, ¡cómo creciste! ¡Ya me pusiste vieja!”. La recuerdo con mucho amor. Posiblemente fue mi inspiración para volverme maestra yo también.

¿Tuviste una mala experiencia en tu niñez? ¿Quieres contarnos?

Yo fui víctima de violencia sexual, he omitido muchas partes de esta situación, las he bloqueado, por mi seguridad, estaba muy pequeña. Sólo recuerdo que una persona me hizo daño, me hizo creer que era mi papá, una figura paterna que yo nunca había tenido, que era una persona de confianza, una persona que uno puede llegar a querer. Lo quería como si fuera un padre.

Resulté embarazada. Mi niño ahorita tiene nueve años y algunos meses. Para mí fue una decisión muy dura el decir “bueno, lo voy a tener” porque prácticamente era una niña teniendo otro niño. Mis posibilidades económicas no eran para tenerlo. Fue un proceso muy difícil.

Actualmente cuento con apoyo psicológico de Mujeres Transformado el Mundo.[2]

¿Como es tu relación con tu hijo?

La verdad es que es muy complicada. No estamos muy unidos por un lazo maternal, porque yo por mucho tiempo sentí rechazo hacia él y eso afecta la comunicación que tenemos actualmente.

Fotografía: David Toro

Ser mamá es difícil a cualquier edad. Siendo mamá desde los 12, ¿cómo manejaste la situación con responsabilidades y también teniendo necesidades, por ejemplo, el deseo de jugar siendo tan pequeña?

Fue muy difícil pero siempre he tenido el apoyo de mi mamá. Ella siempre estuvo conmigo. Nunca me abandonó hasta la fecha, me acompañó en todo el embarazo.

Yo rechacé aceptar que iba a ser mamá. A pesar de que todos mis compañeros me miraban feo, yo seguí yendo a clase. La mayoría de la gente te tacha como si la culpa fuera de uno. Para mí fue difícil. Actuaba como si no tuviera nada. Recibí muchas críticas de mis docentes y también de mis amigos. Yo estaba en básicos (primero o segundo, no recuerdo ahorita). Me sentía rechazada en todo.

Con el tiempo voy aprendiendo a aceptar a mi hijo  y  agradecer que estoy viva.

¿ ¿Pensaste en contar lo que te pasó?

Yo no quería hablar porque tenía miedo que no me creyeran. En el lugar donde vivo la gente vive en otro mundo. Hablar de eso es prohibido. La gente piensa que uno tiene la culpa, que tú te lo buscaste. Yo era una niña y se supone que las decisiones las tendría que tomar mi mamá. Ella era mi encargada, la mayor. Contactamos a MTM y nos abrieron el camino para los tribunales, pero hasta la fecha no hemos hecho nada. No hay a quien acusar; él [violador] escapó. Tenemos las manos atadas.

¿Tú crees que hay alguna otra forma de buscar justicia?

Todo lo que estaba al alcance se ha hecho. ¡Mis hermanos decían “si yo lo encuentro en la calle lo mato! Pero yo siento que no vale la pena ensuciarse las manos por personas como este tipo. En momentos tuve el impulso… Yo misma pensé en querer matarlo, pero no valdría la pena.

El sistema de justicia en nuestro país es demasiado nefasto, cuesta mucho poder lograr algo.

¿Quizás hacer justicia es evitar que eso suceda a otras niñas?

El primer paso es hablar. Debemos denunciar para que no les pase a otras niñas. Y ese paso fue duro. Da miedo hablar, pero sobre todo ser escuchada, porque la gente te va a criticar. Para mí es importante que las niñas tengan la fuerza de hablar. Informar a la gente para que no se quede callada. Sobre todo, hay que hacer llegar las noticias a todas las comunidades.

Si pudieras decirle algo a las niñas que han tenido que vivir lo mismo que tú. ¿Qué les dirías?

Primero, que nunca es tarde para hablar y, sobre todo, que la confianza está en ellas mismas. Al tener uno confianza en sí mismo van a poder expresarse, hablar y buscar justicia.

¿Qué esperas de la justicia?

Sí, sería justo. Al final de cuentas, si en algún momento se hace justicia las penas son mínimas. Hay penas de cinco años que no valen el daño que han hecho. Hay niñas que además del abuso han sufrido de enfermedades graves que no se pueden curar y que no valen el precio de cinco años de prisión. Considero que se debería reforzar la ley, yo pondría la pena de muerte.

¿Has podido rehacer tu vida?

Yo tengo esposo. Me casé hace 4 años. Hasta la fecha mi situación de pareja ha sido difícil. Hay cosas que regresan a mi mente y que no logro borrar. Me cuesta relacionarme con hombres, prefiero estar rodeada de mujeres.

¿Qué opinas sobre el aborto?

Yo estoy a favor del aborto y soy católica. Cuando resulté embarazada pensé que Dios me iba a castigar si quitaba la vida a mi hijo, pero ahora estoy a favor, pienso que todas tenemos derecho a decidir. Cuando quedé embarazada el médico nos dio la opción, pero en mi mente no cabía la idea de volverme “asesina”. Quizás no entendía bien el concepto de aborto, era una niña, pero en mi interior no quería hacerlo. Así que dije a mi mama que quería tenerlo. Si tú me preguntas “¿cómo era tu bebé de pequeño?”, no me acuerdo. Yo eliminé todos esos recuerdos.

El otro día frente a una Iglesia Evangélica había una manta que decía: “aquí no permitimos el aborto, sí al Diseño Original”. La manta tenía una muñeca, un muñeco y un muñequito. Yo me pongo a pensar, si esto fuera el diseño establecido entonces, ¿dónde está el lugar para las niñas embarazadas? ¿Si hubiera abortado, que sería de mí ahora? Pero sí estoy a favor del aborto: tenemos que ser dueñas de nuestro cuerpo.

A pesar de lo que viví, se me abrieron muchas oportunidades, muchas puertas, una de estas fue una beca para irme a estudiar al extranjero. Si yo no hubiera tenido al bebé, ¿dónde estuviera hoy en día?, ¿quién sería?

¿Qué sueños tienes para tu vida?

Muchas cosas. Me gustaría estudiar más, esta sería una de las metas más grandes. También me hace falta una parte de mi vida: hace dos años perdí a mi bebé de 16 días. Falleció.

Pero, a pesar de todo lo que me ha tocado pasar, en mi camino encontré siempre personas que me ayudaron a romper barreras.

[1] Niñas Embarazadas durante 2018: https://osarguatemala.org/embarazos-y-partos-de-madres-entre-10-y-19-anos-enero-a-junio-2018/

[2] Asociación de mujeres que a través de diferentes disciplinas apoya y acompaña casos de mujeres violentadas en busca de la igualdad de género por medio de la justicia penal y social. Mujeres Transformado el Mundo: http://www.mujerestransformandoelmundo.org/es/quienes-somos

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