
En Puerto Barrios, La justicia es una sinvergüenza
Por Juan Calles En un pequeño y caluroso salón del juzgado de Primera Instancia Penal de Narcoactividad y Delitos Contra el Ambiente, se apretujan los acusados y quienes acusan, el calor es sofocante, un bebé llora, y un viejo ventilador zumba, puja, llora de inutilidad. La parte pidiente muestra heridas de bala, en sus cuerpos cicatrizados se nota la decadencia y los residuos de plomo que guardarán en su cuerpo por el resto de sus vidas. Los acusados, acompañados de sus abogados sudorosos y prepotentes










