El Cerro Kinich Ajaw sopla barriletes para enseñar el camino de regreso a los difuntos

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Créditos: Yeimi J. Alonzo

El pasado 1 de noviembre de 2026, en San Cristóbal Verapaz, Alta Verapaz, se celebró el Sexto Festival del Barrilete, una serie de piezas artísticas que se elevaron desde las alturas del Centro Ceremonial Kinich Ajaw, espacio donde el arte, el misticismo y el ingenio de los concursantes dieron vida a estas obras que según cuentan, sirven como canal de comunicación para honrar y guiar a las ánimas de los ancestros que visitan la tierra.

Por Yeimi J. Alonzo 

Cada uno y dos de noviembre el viento se vuelve el vehículo sagrado que permite la comunicación de los vivos con sus antepasados. Los pueblos originarios de Guatemala sienten estos días como un umbral para que se manifiesten varios elementos simbólicos y espirituales como los barriletes que, desde la cosmovisión Maya, se consideran un puente espiritual o telegrama entre el mundo de los vivos y los seres queridos que ya han partido.

Según la tradición oral, principalmente en comunidades como Sumpango y Santiago Sacatepéquez, el sonido que produce el choque del viento contra el papel de china sirve para espantar a los malos espíritus que intentan molestar a las almas de los difuntos cuando visitan a sus familias.

Familias disfrutan del Festival del Barrilete en el centro ceremonial Kinich Ajaw, en San Cristóbal Verapaz, Alta Verapaz. Foto de Yeimi Alonzo.

Clara Mariela Limatul originaria de Quetzaltenango y organizadora del evento, compartió a Prensa Comunitaria que, desde hace 6 años, iniciaron el Festival del Barrilete como una actividad familiar que creció y se amplió con los años, involucrando a la comunidad cristobalense.

“Gracias San Cristóbal Verapaz por responder y respaldar este festival, hacemos la cordial invitación a que se puedan sumar cada año”, expresó recordando que este espacio está abierto todos los días al público y a guías espirituales que deseen hacer ceremonias mayas en el lugar.

Uno de los barriletes participantes. Foto de Yeimi Alonzo.
Niño muestra su barrilete con temática del Día de los Difuntos. Foto de Yeimi Alonzo

Cerro Kinich Ajaw “El abuelo del sol naciente” o la Casa del Abuelo Sol

El destacado artista cristobalense Oswaldo Lem cuenta que este lugar sagrado es muy apreciado desde la época de los antecesores de Kaj Koj (nombre ancestral de San Cristóbal Verapaz, en idioma Poqomchi’), el cual se traduce literalmente como ‘león colorado’, que hace referencia al puma o felino americano que habitaba las tierras altas de la Verapaz.

El cerro es muy apreciado por la población señala el artista Oswaldo Lem. Foto de Yeimi Alonzo.

El artista cuenta que este lugar sirvió como resistencia y refugio tanto físico como espiritual durante la invasión española y agregó que el municipio se ha caracterizado estos últimos años por promover actividades culturales que resaltan la cultura Maya y Poqomchi’ sin olvidar a los ancestros que les han legado varios conocimientos.

El centro ceremonial Kinich Ajaw se ubica en San Cristóbal Verapaz. Foto de Yeimi Alonzo.

Como jurado calificador del concurso, Oswaldo también comparte que el pueblo Poqomchi’ cultiva esta tradición de barriletes en homenaje a sus difuntos. “Nos decían nuestros padres que se les podía poner un papelito para enviarles un mensaje al cielo cuando se elevan, algunos con los colores que nos representan”, dijo, además de reflexionar sobre la injerencia de otras culturas extranjeras, que hacen necesario revisar la verdadera esencia como Poqomchi’ y rescatar elementos propios como la flor de muerto, que florece en estas fechas y que adornan tumbas y nichos por igual.

Niños y jóvenes vuelan barriletes el uno de noviembre. Foto de Yeimi Alonzo.

Jazmín Reina, quien concursó por vez primera en el festival expresó “sigamos cultivando esto como parte de nuestra cultura, ya sea barriletes grandes o pequeños, la intención es conservarla y que sigan promoviendo este tipo de actividades”, y mostró su creatividad con la pieza Balam, un barrilete en miniatura.

Un altar en memoria de los difuntos y difuntas. Foto de Yeimi Alonzo.

“Esta actividad llena de mucho orgullo al pueblo cristobalense, mi esposa es de acá. Por eso venimos, estamos muy alegres porque aparte de la convivencia familiar también se vienen a apreciar muchas obras de arte en los barriletes, felicitamos a la familia organizadora”, expresó Néstor Coy, visitante originario de San Juan Chamelco.

Otras actividades

Durante estos días festivos se realizaron diversas actividades en el municipio como la “Muestra de Cine de Terror Latinoamericano Xibalbá”, que también en su sexta edición proyectó cortometrajes por primera vez en San Cristóbal Verapaz, actividad gratuita acompañada con figuras vivientes de leyendas locales esparcidas por todo el parque central para asustar a más de un visitante durante la noche del 31 de octubre. 

Allí se nos aparecen la Siguanaba, el Sombrerón y la Llorona, así como un padre dominico que según la leyenda local maldijo al pueblo de San Cristóbal tras un conflicto por la resistencia de los pobladores a ser evangelizados y que como castigo Dios envió una tempestad que inundó el antiguo valle dando origen a la Laguna Chichoj.

El parque central fue embellecido con arreglos florales que adornaron cada esquina durante la Tercera Feria de las Flores, que, además, ubicó varios puestos de ventas florales especiales para la ocasión en sus alrededores.

Se premiaron los mejores barriletes. Foto de Yeimi Alonzo

El gobierno local a través de los canales oficiales de la municipalidad, enfatizó el compromiso de seguir rescatando los espacios públicos y velar porque las tradiciones de fe y memoria pongan en alto la identidad de los barrios, aldeas y familias del municipio. Entre esas festividades destaca el Jalamaam Jalatit’, una de las tradiciones culturales y rituales más profundas y antiguas de San Cristóbal Verapaz que consiste esencialmente en “mostrar el camino a los abuelos” y guiar a las almas de los antepasados de regreso al hogar. https://prensacomunitaria.org/2026/10/lo-que-provoco-el-sincretismo/

Al finalizar la tarde se premió a los barriletes que más destacaron y se invitó a mantener viva la memoria y tradiciones del lugar. Fue así como justo en la fecha Lajuj Ak´ab´al (1 de noviembre 2026) y desde el Cerro Kinich Ajaw, el cielo se tiñó de colores y mensajes elevados en barriletes al atardecer, despidiendo un día más al abuelo sol, mientras el umbral entre los mundos se abría en las alturas.

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