Por Miguel Ángel Sandoval
En estos días no pocos diputados hablan de medidas urgentes para abordar y resolver el alto costo de los combustibles. Casi todos dicen que el subsidio no sirve, que sería mejor reducir algunos impuestos o que hace falta un fondo de compensación. Si se observa, no hay una sola medida de largo alcance ni nada estructural. Mientras, los transportistas, más rápido que temprano, hacen paros y exigen resolver el alto costo. La gente, espera, pero no se moviliza. Y esto es lo que nos corresponde hacer, sin demora. Pero ya.
En otras palabras, los recursos naturales de nuestro país deben ser puestos al servicio de nosotros no de empresas extranjeras o de otros países. Es algo elemental. Si bien es cierto que hay todo el tema ambiental, no lo es menos cierto que con los cuidados necesarios se puede mitigar los daños para el beneficio de la ciudadanía.
Con la idea de explotar el petróleo nacional aparecen las narrativas que ya conocemos. Que hay poco petróleo, que es de mala calidad, que afecta el medio ambiente y un largo etcétera. Igual con los otros temas de la propuesta que se hace. Sin embargo, es poco lo que se ha hecho para modificar una ley entreguista, con hoyos técnicos impresentables, y durante años, con el silencio del CACIF, de políticos o de ambientalistas.
En un videíto público de hace unos pocos días decía que, ante la crisis que todo indica que será prolongada y con otros focos probables, se debían tomar medidas de naturaleza estructural que fueran más allá de aprobar un subsidio o quitar algún impuesto.
Pienso que no es el subsidio que, ante las circunstancias, todo indica que se debe prolongar por meses y meses. Y a cada nuevo subsidio, los camionetero, los taxistas o los expendedores, van a argumentar que el precio no cede y a demandar más y más y más.
Mi propuesta en tres puntos:
1. Explotar el petróleo nacional.
2. Refinarlo en Guatemala
3. Que una empresa estatal controle producción y precios.
Esa entelequia del mercado no puede estar sujeta al humor de un par de empresarios, uno de los cuales es hondureño, qué con los controles tan laxos, hace micos y pericos con los precios de monopolio que impone. Es la verdad monda y lironda como se dice. Es cierto que hace falta un análisis técnico, pero sobre todo, voluntad política soberana.
En esta dirección, me parece que el CACIF tendría interés en apoyar medidas como las que planteo en el párrafo que sigue. Es este tipo de medidas ante la anarquía en los precios, que parten del beneficio personal, antes que en el interés de la sociedad guatemalteca y de la gobernabilidad del país.
Insisto. Son tres medidas las que se deberían de aprobar de emergencia nacional. Van mas allá de las propuestas sin mucho fondo de diputados y del Ejecutivo. Y con el financiamiento, solo pido que se piense que con los subsidios que se han aprobado y los que se pretenden aprobar, habría suficientes recursos para poner en marcha un plan de esa naturaleza.



