Desde hace tres años don Álvaro Cajbon, originario de la aldea Nimlaha’kok, productor de cardamomo, se ha unido al proyecto de Festival por la Madre Tierra que se celebra todos los años, en la comunidad Copal AA La Esperanza, Cobán, Alta Verapaz. En esta ocasión el agricultor donó 2 mil árboles para la reforestación de la zona.
Por Joel Pérez
Desde hace doce años, en la Comunidad Copal AA La Esperanza, ubicada en el noroeste de Cobán, Alta Verapaz, el personal docente del Instituto Básico, junto a las autoridades comunitarias y la población en general, promueven un festival por el medio ambiente.
El objetivo de la actividad es reivindicar su lucha por el cuidado y la defensa del territorio, considerando que, en la referida comunidad los pobladores realizan prácticas amigables con el ecosistema. Las normas se encuentran en el reglamento de convivencia comunitaria.
Este año resaltó la participación de seis establecimientos educativos de nivel primario y básico, procedentes de comunidades circunvecinas, donde aún prevalece la práctica de la fumigación y la roza. El festival también recibió acompañamiento de entidades no gubernamentales, así como de personas particulares.



fotos: Joel Peréz
Don Álvaro Cajbon, es un vecino de la aldea Nimlaha’kok, se dedica desde hace 17 años junto a su familia a la compra, secado y venta de cardamomo en la región. Durante una década, las secadoras que utilizó eran máquinas a base de leña, por lo que requería de una alta cantidad de madera para poder trabajar y exportar su producto.
“Me culpo de haber dañado el medio ambiente, ahora quiero ayudar a reparar el daño”, expresó don Álvaro.
Desde hace cinco años, se dedica a crear almácigos de árboles, algunos de los cuales dona a comunidades y establecimientos educativos de la región y en la comunidad Copal AA La Esperanza. Este es el tercer año consecutivo en que don Álvaro ha donado diversas especies de árboles para que la población pueda plantarlas en áreas verdes asignadas por la comunidad, pero también en espacios propios.
“Nació la idea con la familia porque yo me dedico a la compra de cardamomo y cuento con 6 secadoras, y cada año consumo 2 mil metros cúbicos de leña. Trabajé por 15 años con secadora de leña y en el 2021 hice el cambio a secadora de gas, entonces tomé la decisión de donar 2,000 árboles a personas particulares, pero muchos no los sembraron. Por eso ahora busco a grupos de personas que sí quieren sembrar los árboles”, refirió Don Alvaro Cajbon, durante el festival de medio ambiente.
“Talvez es el pago por muchos árboles que quemamos y causamos deforestación, entonces ahorita me uno a la reforestación”, indicó Cajbón.
Este año la comunidad de Copal AA La Esperanza, realizó la siembra de los 2,000 arbolitos en espacios comunitarios, designados para área verde.
Durante la actividad don Álvaro hizo un llamado a los estudiantes y a otras personas que se dedican a la compra de cardamomo, para que siembren árboles, así poder contribuir con la reparación de la madre tierra.
“El bosque es el pulmón de nuestra vida, sin bosque no podemos vivir y nos cae la sequía”, expresó.
El productor manifestó sentirse feliz de poder contribuir a contrarrestar la crisis climática desde sus posibilidades y como una forma de reparar el daño que se le realiza a los ecosistemas, al conseguir leña.
Al llamado de cuidado al medio ambiente se unió Zacarías Alfonso Misti, integrante de la Organización para la Conservación de la Naturaleza y Desarrollo Comunitario (ORCONDECO), quien se dedica a la conservación del ecosistema de Lachuá. Misti felicitó la participación de los establecimientos educativos en esta actividad convocada por Copal AA.


Una comparsa para celebrar
Durante el festival, la comunidad organizó una comparsa alegórica que recorrió las principales calles de la localidad, actividades lúdicas, presentación de obras de teatro y coreografías con mensajes sobre la conservación y cuidado del ecosistema.
“Lo que buscamos con esta actividad, es involucrar a más comunidades, giramos invitación a más de 15 establecimientos, pero no todos asistieron, quizás porque el trabajo que realizan no tienen este enfoque; pero, algo importante que debemos resaltar es que estuvieron presentes los Coordinadores Técnicos Administrativos de Educación, quienes vieron con buenos ojos esta actividad”, expresó uno de los organizadores.
Copal AA La Esperanza se considera una comunidad ambientalista que busca ir fortaleciendo sus acciones en beneficio de la vida, y el ecosistema.
Algunas de las medidas que han tomado son: reforestar, no quemar terrenos para sembrar (roza), evitar la utilización de agroquímicos en sus cultivos, actividades de concientización en los estudiantes del nivel básico y promover la reducción del consumismo, indicó Rafael Coy, director del establecimiento Básico de la localidad.
La comunidad fue fundada en 1996 con familias provenientes de diferentes municipios del país, fruto del retorno organizado tras el conflicto armado interno en el país que los obligó a refugiarse en México, país vecino. Desde su constitución, los pobladores, realizan actividades amigables con el ecosistema, lo cual ha contado con el respaldo de grupos de personas organizadas que han visitado la comunidad y han apoyado las prácticas de los pobladores.
Otra de las acciones que practican los estudiantes del Instituto y que tiene relación con el amor a la Madre Tierra es el intercambio de regalos con productos orgánicos que ellos realizan el 14 de febrero de cada año, una práctica que, con el paso de los años, ha llamado la atención de otros establecimientos educativos y lo han empezado a replicar.



