Estudiantes de primer ingreso de la Facultad de Farmacia de la USAC denuncian violencia en “bienvenida”

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Créditos: Estuardo de Paz

La retención de estudiantes, los actos humillantes y la falta de intervención institucional vuelven a evidenciar los límites de la respuesta universitaria ante prácticas prohibidas desde 2019. Lo que encendió las alarmas fue la supuesta desaparición de varias alumnas que fueron localizadas “bien” pero aún no se esclarecen los hechos y no hay pronunciamiento de las autoridades universitarias.

Por Glenda Álvarez

La Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC) volvió a ser escenario de denuncias por prácticas violentas contra estudiantes de primer ingreso. Esta vez, un grupo de estudiantes de primer ingreso de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacia fue retenido el jueves 22 de enero durante varias horas y expuesto a varios actos humillantes como parte de otros estudiantes en los llamados “bautizos”, una práctica que la normativa universitaria prohíbe de forma expresa desde hace más de cinco años.

Lo que encendió las alarmas fue la denuncia de desaparición de varias alumnas después de que varias personas con capuchas irrumpieron en las aulas, interrumpieron las clases y restringieron la movilidad de los estudiantes. La situación generó alarma entre la comunidad universitaria luego de que circularan en redes sociales videos, fotografías y mensajes que evidenciaban la suspensión forzada de actividades académicas.

Aulas vacías y control del espacio

Las primeras alertas surgieron a partir de videos difundidos en redes sociales donde se observan aulas vacías y restos de cabello en el suelo, imágenes que rápidamente fueron asociadas a prácticas de corte forzado como parte de actividades de “bienvenida”.

De acuerdo con información recopilada por representantes estudiantiles, personas encapuchadas cerraron edificios con candado e impidieron la salida normal de estudiantes, obligándolos a participar o permanecer como observadores de las actividades.

Durante varias horas, estudiantes de primer ingreso permanecieron bajo control de quienes dirigían el bautizo, sin posibilidad de continuar con sus clases ni de retirarse del lugar por decisión propia.

Testimonio anónimo: humillación y miedo a represalias

Entre el material que circuló en redes sociales se difundió una captura de pantalla con el testimonio anónimo de una estudiante, quien narró su experiencia y solicitó explícitamente la protección de la identidad de sus compañeras para evitar represalias.

En el mensaje, la estudiante describe el bautizo como una experiencia “desagradable” y denuncia tratos intimidantes, particularmente hacia una compañera que se negó a participar. Según el relato, la persona que dirigía la actividad —identificada únicamente con un nombre de pila— ya no sería estudiante activo de la universidad, sino un egresado que ejercía un rol de poder de forma “prepotente e intimidante”.

El testimonio detalla que el grupo fue sacado de clase y obligado a permanecer durante aproximadamente dos horas observando actividades consideradas absurdas por las y los estudiantes. Posteriormente, las alumnas fueron forzadas a realizar ejercicios físicos, inflar preservativos, consumir alcohol y mojarse, mientras los responsables controlaban el desarrollo de la jornada.

“Comparto imágenes para ayudar a la causa”, señala el mensaje, reiterando que la denuncia se hace de forma anónima precisamente por el temor a consecuencias dentro de la universidad.

Localización fuera de la facultad

Ante la incertidumbre generada por la ausencia prolongada de varias estudiantes, representantes estudiantiles de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacia establecieron comunicación con las autoridades correspondientes. Según esta información, el decano en funciones, Francisco Pérez Sabino, dijo que las estudiantes habían sido ubicadas en el área del Centro Experimental Docente de Agronomía (CEDA).

No obstante, de acuerdo con lo señalado por los representantes, el decano explicó que la seguridad interna de la USAC no cuenta con facultades para intervenir directamente en este tipo de situaciones y que su función se limita a tareas de vigilancia, argumento que generó cuestionamientos sobre la capacidad institucional para responder ante posibles vulneraciones a la integridad estudiantil.

Horas más tarde, se confirmó que las estudiantes se encontraban “bien” y que no se reportaban desapariciones activas. Sin embargo, la confirmación no disipó las preocupaciones sobre las condiciones en las que se desarrollaron los hechos ni sobre la normalización de estas prácticas dentro de la universidad.

Pronunciamiento estudiantil: vejámenes físicos, psicológicos y morales

El Consejo Consultivo y los representantes estudiantiles electos de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacia emitieron un comunicado oficial en el que denunciaron los hechos y los calificaron como vejaciones físicas, psicológicas y morales. En el documento se detalla que las prácticas incluyeron cambio forzado de ropa, cortes de cabello y otros actos degradantes.

Asimismo, informaron que desde las primeras horas del día establecieron contacto con la Junta Directiva de la facultad para velar por la integridad, seguridad y localización de las y los estudiantes afectados. En el pronunciamiento exigieron a las autoridades universitarias actuar de manera inmediata, diligente y responsable, priorizando la vida y la dignidad de la comunidad estudiantil.

El comunicado recuerda que los bautizos, prebautizos y actividades de bienvenida están expresamente prohibidos dentro y fuera de las instalaciones universitarias, conforme al Acuerdo del Consejo Superior Universitario (CSU), Acta No. 5-2019.

Además de demandar el resguardo de las personas afectadas, los representantes estudiantiles exigieron que se investigue e identifique a los responsables de los hechos, particularmente a integrantes del Comité de Huelga de la facultad, y que se apliquen las sanciones correspondientes según la normativa universitaria vigente.

Otras asociaciones estudiantiles se sumaron a las condenas. Desde la Asociación de Estudiantes de Psicología se señaló que los hechos constituyen actos de violencia física, psicológica y sexual, y se exigió la intervención de la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH), así como procesos disciplinarios claros y transparentes.

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Lo ocurrido en la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacia no constituye un hecho aislado. En años recientes, distintas facultades y centros universitarios regionales de la USAC han sido escenario de denuncias similares. Estas prácticas han sido señaladas en reiteradas ocasiones por reproducir relaciones de poder, violencia simbólica y humillación, especialmente contra estudiantes de primer ingreso.

PDH verifica hechos y USAC minimiza denuncias

Un día después de las denuncias públicas por presuntos bautizos y retención de estudiantes en la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacia de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC), el Departamento de Mediación del Observatorio de la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH) se constituyó este viernes en dicha unidad académica con el objetivo de verificar una posible vulneración a los derechos de estudiantes de primer ingreso.

La PDH informó por medio de sus canales oficiales, que la observación se realizó ante señalamientos de que personas encapuchadas habrían retenido a estudiantes con la intención de llevar a cabo un “bautizo”, una práctica prohibida por la normativa universitaria. Durante la visita, el personal del Observatorio entrevistó a diversas autoridades universitarias para recabar información sobre lo ocurrido y constatar el respeto de los derechos humanos de las y los estudiantes.

Por aparte, la Universidad de San Carlos de Guatemala emitió una postura en la que aseguró que, ante la “desinformación que circula en redes sociales”, las actividades académicas en la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacia continúan con total normalidad.

También añadió que no existe ninguna denuncia presentada ante la Universidad relacionada con los hechos denunciados públicamente y recordó a la comunidad estudiantil que cualquier inconformidad o señalamiento puede ser canalizado directamente ante la Junta Directiva de la facultad correspondiente.

No obstante, esta postura contrasta con los comunicados emitidos por representaciones estudiantiles y asociaciones de distintas facultades, que desde el jueves calificaron los hechos como actos de intimidación y humillación, y exigieron investigaciones y sanciones conforme a la normativa universitaria.

Las denuncias por el regreso de los bautizos se producen en un contexto de profunda crisis institucional en la Universidad de San Carlos de Guatemala, marcada por señalamientos de cooptación, debilitamiento de los mecanismos de control interno y cuestionamientos a la legitimidad de sus autoridades. El rector Walter Mazariegos ha sido señalado públicamente por presunto fraude en el proceso electoral que lo llevó al cargo, denuncias que han sido sostenidas por organizaciones estudiantiles, sectores docentes y actores de la sociedad civil.

En este escenario, en redes sociales y espacios estudiantiles han circulado versiones no confirmadas que apuntan a la posible participación de exalumnos y personas que se identifican como allegadas a la actual administración universitaria en la realización de estas actividades. Hasta el momento, estos señalamientos no han sido respaldados por pronunciamientos oficiales.

La desconfianza generalizada en las autoridades universitarias, sumada al descrédito de los canales institucionales de denuncia y a antecedentes de represalias contra sectores críticos, explica en parte por qué muchos estudiantes optan por hacer públicas sus experiencias en redes sociales en lugar de acudir a instancias formales, temiendo consecuencias académicas o administrativas, como ha ocurrido en casos anteriores.

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