Los integrantes de la Policía Nacional Civil fueron despedidos en sus lugares de origen. Recordados por su labor en las fuerzas de seguridad. Algunos acababan de ingresar y esperaban mejorar su vida con el trabajo en el servicio público.
Por Juan Bautista Xol
Diez agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) de Guatemala fueron asesinados este domingo 18 de enero en ataques armados simultáneos. La antesala, un día antes, fueron motines en tres cárceles de distintas zonas de la ciudad capital.
Los agentes fueron despedidos por las autoridades de gobierno en un acto protocolario, por sus familias y amigos en cada uno de sus lugares de origen. Fueron despedidos con los recuerdos de sus motivaciones para ingresar a la fuerza policial.
Los diez policías fallecidos en el cumplimiento de su deber eran padres, madres, hermanos, hermanas, hijos, hijas. Han dejado dolor y vacío en la sociedad guatemalteca y el sin sabor de un débil sistema de justicia.
Los integrantes de la policía eran originarios de los departamentos de Baja Verapaz, Jutiapa, Suchitepéquez, Retalhuleu, Jalapa y El Progreso, que estaban de servicio en la ciudad capital.
El Ministerio de Gobernación dijo que los agentes realizaban patrullajes preventivos en las distintas zonas de Guatemala cuando pandilleros les atacaron.
Algunos de las personas asesinadas eran de reciente ingreso en la fuerza policial mientras que el resto cumplía de 3 a 16 años de servicio en una sociedad con altos índices de violencia y en la que la función policial se ejerce en condiciones precarias.

Estas son fragmentos de su historia de vida:
Claudia Azucena Muñoz Ramos, de 28 años, estuvo asignada en la Comisaría 21 de Jutiapa, en enero de este año cumplía ocho años y un mes de servicio. Los mandos superiores dijeron que Muñoz fue asignada a la Comisaría 15 desde el 17 de enero. Era originaria del Jícaro Grande, Jutiapa, dejó en orfandad a un niño de 5 años. Se le ha visto en fotografías de redes sociales sosteniendo la foto de su mamá, inerte sin expresión.
Claudia fue despedida por sus familiares y la población de Jícaro Grande y otras de aldeas cercanas como El Naranjo, Las Iglesias del Cantón Lagunilla, Quebrada Seca y otras.

Samuel Valentín Matul Obispo, de 30 años, estaba asignado en la Comisaría 15 de Guatemala, según el Ministerio de Gobernación Matul cumplía 2 años de servicios en la institución, era originario de San Francisco Zapotitlán, Suchitepéquez, la familia recordó que desde niño soñaba con ser policía.
“Cumpliste tu sueño”, le decía la familia, mientras ingresaba el ataúd en su vivienda para el velatorio y despedirlo.

José Efraín Revolorio Barrera, de 25 años, había sido asignado en la Comisaría 14 de la ciudad capital, con apenas tres meses de servicio, era originario de Atescatempa, Jutiapa.
Según el padre de Barrera, desde que su hijo era pequeño destacaba en sus estudios, era el cuarto hijo de la familia, se dedicaba al deporte y su sueño era ser el ejemplo de la familia si se convirtiera en agente de la Policía Nacional Civil.
“Al ingresar a la academia había prometido regresar a casa después de que se graduara de la Policía, sin embargo, no fue así”, dijo entre voz cortada su señor padre mientras recibía la bandera en honor a su hijo.

Luis Alexander Zetino Pérez, de 30 años, prestaba su servicio en la Comisaría 14 en la ciudad capital, tenía 6 años con 9 meses de servicio en la institución, era originario de Guazacapán del departamento de Santa Rosa.

Fernando Alexander Batres Ordoñez, de 34 años, tenía 11 años de servicio, y prestaba su servicio en la Comisaría 15, era originario de San Felipe, Retalhuleu, donde dejó en orfandad a dos menores de 8 y 11 años.

Geovani Darío Tecu Sesam, de 46 años, asignado en la Comisaría 13, sirvió a la institución durante 16 años, era originario de Rabinal, Baja Verapaz, su esposa lo recuerda como una persona que defendió a la patria con mucha honra. Deja a cuatro niños en orfandad.

Sammy Iván López García, de 33 años, estaba asignado en la Comisaría 13 y tenía 12 años de servicio. Era originario de la aldea el Rancho de San Agustín, Acasaguastlán, en el departamento del Progreso.
Según los oficiales superiores, en entrevistas dijeron que López en sus tiempos libres reunía a sus compañeros para predicarles textos bíblicos.

Diana Rosmery Chávez Alarcón, de 28 años, ingreso a la institución el 1 de octubre del 2025, en enero 2026 cumplía tres meses de servicio. Había sido asignada a la Comisaría 12, durante un patrullaje que realizaban en la colonia El Limón, zona 18, pandilleros la atacaron con arma de fuego.
Chávez era originaria de Chagüite, Jalapa, sus familiares relataron que ingresó a la Policía para darle un mejor futuro a su hijo de 5 años.

Frallan William Medrano Pernillo, era originario de Las Tunillas, San José Acatempa, Jutiapa. Cumplió tres años y diez meses de servicio, estaba asignado en la Comisaría 12, de Villa Canales, según sus familiares Medrano dejó a una niña de seis años.

Juan Antonio Paredes Mayen, de 31 años, quedó gravemente herido después del ataque y falleció el 19 de enero. Era originario de la aldea Ixchel, Granados, en Baja Verapaz, contaba con cuatro años y seis meses de servicio en la comisaría 12 el Limón, zona 18.

Los lugares donde se realizaron los ataques, según el Ministerio de Gobernación, fueron en Campos de Ríos Azul, San Pedro Ayampuc; Cumbre del Guayabo, Chinautla; Colonia el Limón, zona 18; zona 13; Santa Catarina Pinula; zona 10; Chichimecas Villa Canales; el Centro de Justicia de Villa Nueva, Barcenas Villa Nueva; el kilómetro 18 de la ruta al Pacifico; la colonia Villa Lobos 2, las calzadas Roosevelt y San Juan.
En respuesta a la tragedia, el Congreso de la República aprobó un apoyo económico de Q300 mil para cada una de las familias de los agentes fallecidos y Q100 mil para cada agente que haya sufrido lesiones provocadas por los ataques armados.
Cuatro días después de los ataques se reporta que aún hay siete policías gravemente heridos, uno de ellos con la amputación de un dedo y otro más en estado crítico por las graves lesiones en las piernas. Los demás agentes recibieron distintos procedimiento médicos.



