La Universidad de San Carlos enfrenta un nuevo golpe a su autonomía y a la libertad académica. El rector impuesto, Walter Mazariegos, logró que el Consejo Superior Universitario aprobara una reforma al RECUPA que no solo redefine la carrera docente para subsanar los requisitos que él mismo incumplió en 2022, sino que además concentra en el CSU el poder de sancionar a cualquier docente sin procesos claros ni garantías mínimas.
Por Prensa Comunitaria
Una vez más, Walter Mazariegos logró reformar uno de los reglamentos internos de la Universidad de San Carlos de Guatemala para blindarse. En esta ocasión fue el Reglamento de la Carrera Universitaria del Personal Académico (RECUPA), modificado con el aval del Consejo Superior Universitario.
La modificación de este reglamento avanza en dos vías principales: alterar la carrera docente y otorgar al CSU el poder de sancionar de forma directa a los docentes de la USAC.
Ambas disposiciones buscan blindar a Mazariegos frente a una posible reelección y frente al rechazo generalizado de la comunidad universitaria, que lo señala por carecer de idoneidad e incumplir con los requisitos de ley para ser rector y por cometer fraude electoral para imponerse en el cargo.
La propuesta
La propuesta fue presentada por la directora de la Dirección de Asuntos Jurídicos, Astrid Elizabeth García Castillo, a petición del secretario general Luis Fernando Cordón Lucero, ambos puestos de confianza de Mazariegos.


La modificación al reglamento contradice el principio VIII de los Principios Interamericanos sobre la Libertad Académica y Autonomía Universitaria, que establece:
“Son contrarias a la libertad académica la imposición de restricciones frente a la crítica por parte de integrantes de la comunidad académica con respecto a las instituciones de educación superior o al sistema educativo, al igual que frente a las decisiones personales de aplicar posturas alejadas de las posiciones oficiales de las instituciones de educación superior de las que se forma parte, que no cumplan con dichos criterios”.
Mazariegos no cumplía con los requisitos para ser rector
Una de las denuncias más escandalosas del fraude cometido por Walter Mazariegos en 2022 trataba sobre el incumplimiento de los requisitos para poder ser rector, específicamente el que señala que para ocupar ese puesto se debe acreditar el haber sido docente por al menos cinco años. Mazariegos, al haberse dedicado a la administración luego de menos de tres años de impartir clases, no cumplía con este requisito.
Aquí puedes encontrar el conteo de años de docencia de Walter Mazariegos:
Este incumplimiento fue ignorado por la terna seleccionada en la elección de rector, llevada a cabo el 14 de mayo de 2022 y conformada por la entonces estudiante de Derecho Adelupe Jocabe Rojas, hoy seleccionada como suplente de Mazariegos en la Comisión de Postulación para el TSE, el profesional del Colegio de Contadores Públicos y Auditores (CPA) Carlos Humberto Cotufa Reyes y el entonces rector en funciones Pablo Oliva.
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La modificación de este reglamento (RECUPA) lo expone al incluir los cargos de rector, decanos y secretario general dentro de la carrera docente, y los equiparara con la docencia: “Las funciones ejercidas en el nivel de dirección superior constituyen el ejercicio de la docencia. El nivel de dirección superior comprende los puestos de rector, decano y secretario general”, indica el documento.
Esta modificación hace explícito que, antes de los cambios al reglamento, estos cargos no se incluían como ejercicio docente. Esto refuerza la denuncia universitaria que Mazariegos no cumplía con el requisito, pues al ocupar la secretaría de la Facultad de Humanidades y la decanatura desde 2009, no acumulaba los cinco años de docencia necesarios para ocupar el cargo de rector.
La reforma al reglamento, que reconfigura las jerarquías universitarias de la docencia, también incluye ahora al rector, decanos y secretarios, así como a asesores de rectoría u otras autoridades de la USAC, siempre que sean docentes titulares.



CSU centraliza poder disciplinario contra docentes
La modificación también concentra el poder de sancionar de forma directa a cualquier personal docente sin tener que recurrir a las facultades o unidades nominadoras de la USAC: “Cuando los hechos cometidos por el personal docente sean graves, comunes a varias unidades o que redunden en desprestigio de la Universidad, será el Consejo Superior Universitario la autoridad competente para el conocimiento y sanción”, señala el cambio aprobado por el CSU.


Esta disposición centraliza aún más el poder en el CSU, el cual hasta ahora no permitía a Mazariegos sancionar de forma directa a docentes, ya que debía recurrir a las instancias nominadoras, juntas directivas, consejos directivos, direcciones, etc., para iniciar un proceso. La nueva normativa deja a los docentes a merced del CSU.
Sin embargo, el reglamento no define qué se considera una falta grave, común, o qué “desprestigia” a la Universidad, lo cual preocupa a la comunidad universitaria porque deja estos criterios a la interpretación subjetiva del CSU, del rector y de Asuntos Jurídicos. Tampoco establece cuáles pueden ser las sanciones, lo que deja abierta la discrecionalidad total.
Mazariegos ha utilizado de forma indiscriminada las sanciones contra universitarios para alejar a sus opositores y a quienes denunciaron el fraude electoral que lo impuso en la rectoría en 2022. La estrategia ha sido aplicar sanciones administrativas contra estudiantes, docentes, trabajadores y personas sin vínculo jurídico con la USAC. Con ello ha logrado la expulsión de 10 estudiantes sin garantizarles el derecho a la defensa ni a un órgano imparcial e independiente que deliberará si la sanción aplicaba o no.
Desde febrero de 2024, estas sanciones estaban dirigidas al menos contra 74 personas, entre ellas docentes que ahora podrían ser sancionados directamente por el CSU con la modificación del reglamento.
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Elección de rector a la vuelta de la esquina
Esta modificación ocurre a las puertas de la convocatoria para la elección de rector de la USAC para el periodo 2026-2030, que ocurrirá durante el primer semestre del próximo año. La reforma puede interpretarse como una antesala a la posible búsqueda de Mazariegos de ser reelecto como rector, con el objetivo de solventar los requisitos que no cumplió en su primera elección y, además, facultarlo para sancionar a cualquier docente opositor que represente un riesgo para su reelección.
Esta no es la primera vez que Mazariegos modifica reglamentos para agenciarse poder. En abril de este año también reformó el Reglamento Electoral Universitario de la USAC, con lo cual redujo la autonomía de los órganos electorales internos y permitió que los miembros del CSU con cargos vencidos permanecieran en sus puestos hasta que se eligiera y tomara posesión un suplente debidamente electo.
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El Consejo Superior Universitario es el órgano de mayor jerarquía en la dirección de la USAC; sin embargo, de sus 40 consejeros, 32 se encuentran fuera de sus periodos electorales. Esto ha provocado serias dudas sobre la legitimidad y legalidad de sus decisiones, que en su mayoría se han alineado con los intereses de Mazariegos para mantener el control de la USAC.



