El despido del personal del periódico estadounidense ha desatado una ola de críticas a su actual propietario, el multimillonario Jeff Bezos, quien es señalado de alinearse a la política autoritaria de Donald Trump. El periodismo en los Estados Unidos está siendo perseguido.
Por Prensa Comunitaria
El despido de más de 300 empleados del The Washington Post y el cierre de algunas de sus secciones ha provocado una serie de críticas en Estados Unidos y a nivel internacional.
Entre los afectados están corresponsales y editores contratados en filiales fuera de Estados Unidos así como empleados locales, investigadores, traductores, gerentes de oficina y conductores.
El recorte de aproximadamente el 30% de los más de 1,000 empleados del rotativo afectará directamente a los corresponsales que cubren crisis y conflictos bélicos internacionales, deportes y coberturas locales, según reportaron medios estadounidenses.
La plataforma sindical de los trabajadores del rotativo, The Washington Post Guild, denunció en un comunicado que la reducción de periodistas tendrá consecuencias en “la credibilidad, el alcance y el futuro” del The Washington Post.
“Seguir eliminando personal sólo debilita al periódico, aleja a los lectores y socava la misión de The Post: exigir cuentas a los responsables sin temor ni favoritismo, y proporcionar información crucial a las comunidades de la región, el país y el mundo”, se lee en el comunicado.
El sindicato aseguró que en los últimos tres años, la plantilla del The Post ha sido reducida en aproximadamente 400 personas.
Por otro parte, la gremial expresó que si Jeff Bezos, actual propietario, no está dispuesto a invertir en un periódico que tiene como misión ofrecer un trabajo periodístico con un profundo espíritu investigativo, “entonces The Post merece un administrador que lo haga”.
Bezos, multimillonario también propietario de Amazon, compró el periódico por un monto de 250 millones de dólares, a finales de septiembre de 2013.
Marty Baron, ex editor del The Washington Post, describió el momento de los despidos como “uno de los días más oscuros en la historia de una de las organizaciones periodísticas más grandes del mundo”.
Asimismo señaló a Bezos como el responsable del fracaso comercial que enfrenta el periódico en este momento.
“Los repulsivos intentos de Bezos por congraciarse con el presidente Trump han dejado una mancha particularmente desagradable. Este es un caso de estudio de destrucción de marca casi instantánea y autoinfligida”, escribió Baron en su cuenta de Facebook.
El periodista explicó que la página editorial, luego que Bezos le diera un giro, solo destaca por su “debilidad moral”, lo cual ha ahuyentado a miles de lectores leales que se sintieron traicionados.
El 26 de febrero de 2025, Bezos anunció en X un cambio importante en las páginas de opinión del periódico, limitando las contribuciones a dos pilares: las libertades individuales y el libre mercado.
Baron relató que en los ocho años que él ejerció como editor ejecutivo, Bezos fue sometido a una “presión brutal” por parte de Donald Trump, presidente de Estados Unidos.
“Aun así, habló con firmeza y elocuencia en defensa de la libertad de prensa y de la misión de The Post, demostrando su compromiso con hechos concretos (…) Ojalá percibiera hoy ese mismo espíritu. No hay ninguna señal de ello”, agregó.
Bernie Sanders, senador por el estado de Vermont, calificó los despidos como la muerte de la democracia y criticó la decisión de Bezos de reducir el personal del periódico, mientras gastó miles de dólares en un documental sobre la primera dama de Estados Unidos, Melania Trump.
“Si Jeff Bezos pudo permitirse gastar 75 millones de dólares en la película de Melania y 500 millones en un yate para zarpar hacia su boda de 55 millones de dólares, para darle a su esposa un anillo de 5 millones de dólares, por favor no me digan que tuvo que despedir a un tercio del personal del Washington Post. La democracia muere en la oligarquía”, expresó en su cuenta de X.
En ese mismo sentido, Jim Bourg, ex fotoperiodista del The Washington Post y fundador de Public Impact News, calificó como “abominable” y también mencionó el gasto del multimillonario en el documental de Melania.
“Es imposible no ver hoy una línea directa entre el hecho de que el propietario del The Washington Post gastara 70 millones de dólares, que nunca recuperará, en un documental de vanidad sobre la primera dama de Estados Unidos y, acto seguido, arrasara con una parte tan valiosa de nuestra democracia y de la prensa libre”, escribió en la red social Facebook.
Bourg recordó con nostalgia que publicó su primera fotografía en ese periódico cuando solo tenía 16 años, pero fue el principio de su carrera como fotógrafo de prensa y periodista.
La Asociación Nacional de Fotógrafos de Prensa (NPPA, por sus siglas en inglés), lamentó a través de un comunicado el despido de ocho fotógrafos y 14 editores gráficos.
“Cada vez que un fotoperiodista o un editor gráfico es despedido en nuestra profesión, se pierde un par de ojos que documentan una realidad que a menudo desafía los relatos oficiales. Compartimos el dolor de todos nuestros miembros que, con el paso de los años, han visto desaparecer sus puestos de trabajo”, se lee en el comunicado.
La NPPA considera que el hecho que esto ocurra en la capital estadounidense demuestra “un momento crítico en el que la rendición de cuentas nunca ha sido tan importante” lo cual es profundamente preocupante.
La NPPA es una organización estadounidense fundada en 1949 e integrada por fotógrafos, videógrafos y periodistas multimedia. Es reconocida por énfasis en la ética y los derechos de los periodistas visuales, defendiendo la libertad de prensa y los derechos constitucionales que permiten a los fotógrafos capturar y distribuir imágenes de interés público con integridad.
El Secretario General de la Federación Internacional de Periodistas (FIP), Anthony Bellanger, definió como catastrófico lo que está pasando a ese medio de comunicación y dijo que se trata del desmantelamiento de uno de los periódicos más respetados de Estados Unidos.
“Hoy nos solidarizamos con los periodistas del Post tras esta devastadora cifra de despidos. No hay prensa libre sin periodistas que rindan cuentas”, declaró.
La FIP es la mayor organización mundial de periodistas, fundada en 1926 y con sede en Bruselas, Bélgica, que representa a alrededor de 600 mil profesionales de los medios a través de 187 sindicatos y asociaciones en más de 140 países.
Su misión principal es defender los derechos laborales de los periodistas, la libertad de prensa y la independencia editorial frente a amenazas, censuras y abusos.

Solidaridad con los afectados
El sindicato inició una campaña de recaudación de fondos en la plataforma GoFundMe para ayudar con gastos médicos y legales de emergencia de las personas periodistas que se quedaron sin seguro médico de forma inmediata.
Entre los afectados están corresponsales y editores contratados en filiales fuera de Estados Unidos así como empleados locales, investigadores, traductores, gerentes de oficina y conductores.
“Estos trabajadores no tienen derecho a la protección del Sindicato del Washington Post y, en muchos casos, están siendo despedidos con condiciones menos favorables, a la vez que enfrentan enormes desafíos logísticos y, en algunos casos, graves riesgos de seguridad”, indica la campaña.
Asimismo el sindicato convocó a un acto de protesta frente al edificio del periodico bajo la consigna “Salvemos el Post”, como una muestra de solidaridad con sus colegas despedidos.
Today's rally at The Post building was a powerful show of solidarity from fellow union workers, community members, longtime Post readers, past and current Post journalists, international press, city council members, and everyone else who knows that we must #SaveThePost ✊ pic.twitter.com/28PeXPTpyC
— The NewsGuild-CWA (@newsguild) February 5, 2026
“La manifestación de hoy en el edificio del Post fue una poderosa muestra de solidaridad”, publicaron luego de la actividad.
Despido virtual
Los trabajadores despedidos relataron a medios estadounidenses que fueron informados de sus despidos por Matt Murray, editor ejecutivo, a través de una llamada de la plataforma Zoom.
Las personas afectadas relataron al New York Times que fueron despedidos a través de una llamada, en la cual el editor ejecutivo del Post, Matt Murray explicó que la compañía había tenido demasiadas pérdidas económicas por no satisfacer las necesidad de los lectores.
Algunos de los periodistas informaron sobre el cese de sus trabajos y mostraron su tristeza por la decisión de la compañía.
“Me acaban de despedir del The Washington Post en plena guerra. No tengo palabras. Estoy devastada”, así anunció la periodista Lizzie Johnson a sus seguidores en X. Johnson laboraba en The Washington Post desde 2021 y actualmente era la corresponsal de guerra en Ucrania, donde reportaba desde la ciudad de Kiev.
Claire Parker, jefa de la sede del The Washington Post en El Cairo (Egipto) también fue cesada de su puesto junto a toda la plantilla de corresponsales que cubren los conflictos en el Oriente Medio.
“Me despidieron del The Washington Post, junto con todos los corresponsales en Oriente Medio y nuestros editores. Es difícil entender la lógica. Pero estoy agradecido por mis increíbles colegas, cuya determinación y dedicación al periodismo y a sus compañeros extrañaré muchísimo” expresó Parker en su cuenta de X.
Pablo Schemm, editor regional adjunto de asuntos exteriores con sede en Londres, comunicó que el departamento de corresponsales que dirigía fue desmantelado.
“Así que me uno a las filas de los despedidos del Washington Post, incluyendo a gran parte del personal internacional. Mi departamento de Rusia y Ucrania ha sido desmantelado y algunos de los mejores empleados han sido despedidos. ¿Qué periódico serio no cubre ese conflicto?”, dijo a través de X.
Alan Sipress, editor sénior en la sección internacional y supervisor de la cobertura de Oriente Medio también anunció su salida. “Hoy terminó mi etapa de 27 años en el Washington Post. El Post ha sido mi hogar, un lugar que adoraba y en cuya misión creía profundamente”, escribió.
El veterano Marty Weil, uno de los destacados periodistas que participó en las investigaciones del mayor escándalo de la política estadounidense conocido como Watergate, también es parte del grupo de despidos después de 60 años de laborar en The Washington Post.
“Trabajé allí 60 años, ¿y cuánta gente puede decir eso de cualquier ocupación?”, preguntó Weil, quien dijo a New York Times que había empezado a los veintitantos años.
La reducción de personal en The Washington Post se produce en un contexto marcado por el inicio del segundo mandato de Donald Trump, quien asumió la Presidencia con una estrecha cercanía a magnates de las grandes plataformas digitales, entre ellos Jeff Bezos.
Algunas organizaciones y especialistas en tecnología han advertido sobre una ofensiva contra la prensa independiente, que incluiría la modificación de algoritmos en plataformas digitales para disminuir la visibilidad de contenidos periodísticos y limitar el acceso a información crítica.



