La familia Xol realiza esta ceremonia cada año para tener una guía espiritual con las energías positivas. Se realiza una ofrenda para tener la protección del Ajaw y prosperidad durante todo el año.
Por Juan Bautista Xol
Las actividades de la familia de Juan Xol tienen una antesala, se realiza una ceremonia maya para pedirle al Ajaw que sea él quien los guíe durante los días y meses del nuevo año.
Este 2026, la familia se volvió a reunir en la casa del señor Xol, hermanos, tíos, sobrinos y nietos participaron en la ceremonia maya que se realizó el 16 y 17 de enero a la media noche, justamente cuando en el calendario maya marca el cambio de las energías positivas.
“Nuestras ofrendas serán presentadas bajo las energías del cargador del día Wajxaqib’ Tz’ikin (Ocho Tz’ikin)”, indica Xol, durante los preparativos de la ceremonia que se llevó a cabo en El Estor, Izabal, territorio Q’eqchi’.
La ceremonia que realiza la familia, según don Juan, es para la protección durante el año gregoriano, para que tengan abundancia en sus cosechas, prosperidad en el trabajo, y para que las malas energías sean reprendidas.
Para los guías espirituales, que se encargaron de prender el fuego ceremonial, ofrendar bajo las energías del Tz’kin representa la abundancia, la visión, trae suerte en el trabajo y gozan de la protección del Ajaw, lo que significa que la familia ofrendó en un día próspero.
Al partir los abuelos de la familia Xol, el hermano mayor se ha hecho cargo de esta ceremonia. Juan Xol realiza esta ceremonia junto con sus hermanos para mantener vivas las costumbres al lado de sus hijos, nietos y sobrinos.



Un altar
Antes de la ceremonia los guías espirituales realizaron un pequeño altar que decoraron con hojas de clavel, velas, incienso, puros y otros más que formaron parte de la ofrenda que habían preparado la familia, todo ello fue saturado con el humo del puro por uno de los guías espirituales.
“Tenemos que reprender las malas energías para que cuando convoquemos las buenas energías de los días que necesitamos haya mucha tranquilidad en nosotros”, expresaba don Carlos el maestro principal que dirigió la ceremonia.
Se encendieron seis veladoras, de cuatro colores, en forma de cruz y en medio dos velas más que representan el cielo y la tierra, con bombas y el son de la marimba dieron la bienvenida en el centro del altar al Ajaw, a las energías del día, del cielo, de la tierra, a los valles, ríos y lagos, la familia bailó el son alrededor del altar como símbolo de alegría.
Una hora antes de la media noche los guías espirituales encendieron el fuego de la ceremonia, pidieron al Ajaw “Creador y Formador”, a las energías del día, al abuelo sol y abuela luna, a los valles, lagos y ríos, la protección en sus actividades diarias y abundancia en sus cosechas, clamaron para que en este año 2026 no tengan que enfrentar los cambios climáticos que vulnera la economía familiar.
La familia aprovechó la ceremonia para que las energías también actuaran para la curación.


Crédito: Juan Bautista Xol



