El enfermero de 37 años murió de varios balazos asestados por un agente de ICE la mañana del sábado 24 de enero. Su familia ha repudiado los señalamientos del gobierno del presidente Donald Trump que dicen que llevaba un arma y que es un “terrorista doméstico”.
Alex Pretti, defendió a una mujer que había sido empujada por los agentes federales.
*Prensa Comunitaria
Alex Pretti participaba la mañana del 24 de enero en las manifestaciones masivas contra la política migratoria de Donald Trump en Mineápolis, Estados Unidos. Un análisis de cuadro a cuadro realizado por la BBC describe las escenas de su ejecución a manos de agentes federales del Servicio de Control de Inmigración y Aduana (ICE).
Todo empieza cuando Pretti interviene para defender a una mujer que es empujada por uno de los agentes. En una de las manos, parece sostener un teléfono, mientras que con la otra intenta cubrirse los ojos del gas pimienta que le rocían en la cara.
Un grupo de agentes busca inmovilizarlo y otro lo golpea en la cabeza en varias ocasiones. Queda de rodillas y boca abajo, se ve como otro agente saca un arma de sus bolsillo. Segundos después, se ve a otros de los agentes disparar. El segundo grupo de agentes se aleja mientras el hombre se encuentra abatido e inmóvil en el suelo. Cinco segundos después se escuchan otros nueve tiros.
Alex Pretti, era un hombre de 37 años, estadounidense, enfermero de cuidados intensivos y trabajaba en el Sistema de Atención Médica para Veteranos de Mineápolis. La escena en la que se le ve de rodillas, segundos antes de ser asesinado ha circulado en todas las redes sociales, recordando una misma escena durante el Nazismo en Alemania.
Gregory Bovino, comandante en jefe de la Patrulla Fronteriza — superior del hombre que apretó el gatillo varias veces— evadió el domingo una y otra vez las preguntas de la presentadora Dana Bash en una entrevista en la CNN. Bovino compareció vestido con el uniforme y las maneras que han hecho de él el rostro de las tácticas más violentas de la cruzada de Trump contra la inmigración, y que han llevado en parte al escritor Stephen King a definir al ICE en X como “la Gestapo estadounidense”.
Con el corazón roto y enojados
La familia de Alex emitió un comunicado en el que expresa su dolor y repudio: “Estamos desconsolados, pero también muy enojados. Alex era una persona bondadosa que se preocupaba profundamente por su familia y amigos, así como por los veteranos estadounidenses a quienes atendía como enfermero de la UCI en el hospital de veteranos de Mineápolis. Alex quería marcar la diferencia en este mundo. Desafortunadamente, no estará con nosotros para ver su impacto”, se lee en el documento.
En una segunda parte del comunicado manifiestan su indignación ante los señalamientos de la administración Trump que lo califican de “terrorista doméstico”. “No suelo usar la palabra héroe a la ligera”, añade el padre, “pero su último pensamiento y su último acto fue proteger a una mujer”.
“Las mentiras repugnantes vertidas por la Administración sobre nuestro hijo son censurables y asquerosas. Alex claramente no sostenía una pistola cuando fue atacado y asesinado cobardemente por los matones de Trump. Él tenía su teléfono en la mano derecha y su mano izquierda estaba vacía sobre su cabeza mientras intentaba proteger a la mujer que había sido empujada por el ICE, todo mientras les lanzaban gases lacrimógenos en la cara”, refiere la comunicación de la familia.
“Llevó una pistola de nueve milímetros, de alta capacidad, a un disturbio. Eso es lo que sabemos”, insiste Bovino ante el segundo asesinato de un persona de nacionalidad estadounidense.
El sábado, después del asesinato, el ICE había acordonó la zona e impidió la circulación de los vehículos en decenas de calles a la redonda. Eso tampoco impidió que centenares de personas caminaran hasta 10 cuadras para acercarse al punto en el que mataron a Pretti.
Con las horas, un altar improvisado empezó a crecer, con fotos, velas que se mantenían encendidas a duras penas, mensajes contra Trump, listas de síntomas para reconocer el avance del fascismo y agradecimientos a la víctima por su labor como enfermero de la unidad de cuidados intensivos de un hospital para veteranos.
Los vecinos en Mineápolis, la mañana del domingo se acercaron al lugar del crimen y no esperan demasiado de las mismas autoridades que llevan semanas negándose a reconocer que Renée Good murió asesinada por los agentes federales.
El 7 de enero pasado en Mineápolis un agente del ICE mató a Renée Good de 37 años, una mujer blanca, madre de tres hijos sin récord alguno de violencia y quien no representaba ninguna amenaza para quien disparó.

Una vida de investigación y dedicada a los veteranos
El medio Democracy Now! contactó a una de sus colegas. A la médica Asma Shakaut, quien narra que el enfermero fue contratado en 2014 para un puesto de investigación y luego se convertiría en enfermero. Como parte del personal de atención médica siempre se distinguió por su “amabilidad, compasión y un fuerte sentido del deber cívico para ayudar a sus conciudadanos”.
“Alex vino buscando un puesto y quería empezar como asistente de investigación. Dijo que le apasionaba cuidar a los pacientes, involucrarse en la atención médica y ayudar a su comunidad, y que quería desarrollar una carrera en el sector. Así que lo contratamos como asistente de investigación. Fue maravilloso y un placer trabajar con él; se esforzaba al máximo para ayudar a todos y tenía una excelente relación con todos los pacientes. Creo que los pacientes se conectaron con él gracias a su profunda empatía”, recuerda Shakaut.
La mañana de este lunes, el centro en el que trabajaba Pretti le rindió honores y lo despidieron después de recordar que su vida fue dedicada al cuidado de los demás.
Trump envía al zar de la frontera a Minnesota
La muerte de Renee Good hace dos semanas desató las masivas manifestaciones en Mineápolis, aún con las bajas temperaturas, los estadounidenses han salido a protestar. Sin embargo, Washington insiste que Good y Pretti son responsables de su muerte.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este lunes 26 de enero que enviará a Minnesota a Tom Ham, conocido como el zar de la frontera.
“Enviaré a Tom Homan a Minnesota esta noche. No ha estado involucrado en esa zona, pero conoce y aprecia a mucha gente de allí. Tom es duro, pero justo, y me reportará directamente”, aseguró.
Con información de El País, Democracy Now, BBC



