La nueva liberación de más de 20 mil documentos del patrimonio del multimillonario Jeffrey Epstein volvió a encender las alarmas sobre su relación con el presidente Donald Trump. Correos, notas internas y comunicaciones privadas revelan menciones constantes al mandatario, incluyendo frases en las que Epstein afirma que Trump “sabía de las chicas”, lo que reabre el debate sobre cuánto conocía realmente el presidente actual de los Estados Unidos acerca de las actividades criminales del financista.
Por Rony Ríos
La publicación de más de 20 mil páginas de documentos del patrimonio de Jeffrey Epstein, divulgadas esta semana por el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, volvió a colocar en el centro del debate público la relación entre el fallecido financista y residente Donald Trump.
Uno de los correos refiere que Trump “paso horas con una de las víctimas en la casa de Epstein”, tal y como lo publica eldiario.es

Aunque los archivos no revelaron directamente la comisión de delitos por parte de Trump, sí revelan intercambios y referencias que vuelven a poner en la mira a Trump sobre si sabía sobre las actividades criminales de Epstein.
Los documentos corresponden a correos electrónicos, borradores de cartas, notas internas, agendas y comunicaciones personales entre Epstein, su círculo de confianza y distintas figuras políticas, empresariales y mediáticas.
El comité legislativo sostuvo que la divulgación busca aportar transparencia sobre las redes de poder que permitieron que Epstein operara durante años. Se trata de un gran lote de documentos publicados hasta la fecha y que llega dos meses después de que saliera a luz un primer paquete de 13 mil páginas que ya incluía menciones a Trump.
En esta nueva entrega, el nombre del presidente vuelve a aparecer de manera recurrente, sobre todo en correos en los que Epstein se refiere a él con una mezcla de cercanía, resentimiento y advertencias.
En febrero de 2025 la fiscal general Pamela Bondi publicó la primera entrega de documentos desclasificados del multimillonario Jeffrey Epstein sobre la explotacion sexual de 250 menores de edad en la ciudad de Nueva York caso que alcanza a Donald Trump.
“Él sabía de las chicas”
Uno de los pasajes más citados de los nuevos documentos proviene de un correo de 2019 en el que Epstein escribe al periodista Michael Wolff: “Of course, he knew about the girls, as he asked Ghislaine to stop. -Por supuesto que él sabía de las chicas, porque le pidió a Ghislaine que se detuviera-”.
El mensaje sugiere que Trump tenía conocimiento de comportamientos impropios dentro del círculo íntimo de Epstein, en el que Ghislaine Maxwell jugaba un papel central.
Aunque no se especifica qué tipo de comportamientos, ni quiénes serían las víctimas, pero el tono del mensaje advierte que Epstein se refería a menores de edad o jóvenes reclutadas para sus fiestas privadas.
Otro correo de 2011 y dirigido a Maxwell, menciona que Trump habría pasado “horas con una de mis víctimas”. El mismo mensaje incluye la frase “The dog that hasn’t barked is Trump -El perro que no ha ladrado es Trump”.
Esta expresión es comúnmente utilizada para señalar a quien guarda silencio pese a tener información relevante.
¿Quién era Epstein?
Jeffrey Epstein fue un financista estadounidense con conexiones políticas, empresariales y sociales, conocido por relacionarse con figuras de alto perfil, como expresidentes, científicos, empresarios, académicos y miembros de la realeza.
A lo largo de su carrera construyó una imagen de inversionista exitoso, aunque gran parte de su fortuna y sus negocios reales siempre estuvieron envueltos en opacidad.
Epstein fue condenado en 2008 por delitos sexuales relacionados con menores de edad y nuevamente arrestado en 2019 por cargos federales de tráfico sexual. Según las investigaciones en EE. UU., mantenía una red de reclutamiento de niñas y adolescentes que eran abusadas en sus propiedades privadas en Florida, Nueva York, Nuevo México y las Islas Vírgenes.
Epstein murió en agosto de 2019 en una cárcel federal, oficialmente por suicidio, pero se cuestionaron las fallas de seguridad en la prisión. Desde entonces, la publicación de documentos, correos y testimonios ha seguido revelando cómo operaba su red y qué vínculos tenía con algunas de las personas más influyentes de Estados Unidos y el mundo.
Insultos, advertencias y una relación fracturada
La relación entre Epstein y Trump, que en la década de los 90 parecía cordial —con fotos y registros de ambos en fiestas—, aparece en los documentos como un vínculo deteriorado.
En varios mensajes, Epstein describe a Trump con dureza, al referirse como “None as bad as Trump. Not one decent cell in his body – Nadie tan malo como Trump. No tiene ni una sola célula decente-”. Además, Epstein lo califica como un maniaco o alguien con demencia precoz.
Los insultos contrastan con otros fragmentos en los que Epstein sugiere que Trump lo evitó deliberadamente después de que su primer caso de abuso sexual salió a la luz en 2006. Según estos textos, el distanciamiento habría sido estratégico.
Los documentos hasta el momento no han revelado pruebas concretas de la comisión de delitos por parte del presidente Trump, pero sí muestran una relación cercana con Epstein y que al menos conocía de varios detalles de las operaciones del exfinancista.
Hasta ahora, el Departamento de Justicia no ha informado si abrirá alguna revisión adicional basada en estos documentos. Investigadores del comité legislativo reconocen que muchos archivos están redactados, incompletos o incluyen referencias que requieren verificación independiente.
Un caso que sigue incomodando al poder
La figura de Epstein continúa siendo un espejo incómodo para las élites políticas y económicas de Estados Unidos. Su capacidad para tejer relaciones con expresidentes, científicos, empresarios, miembros de la realeza y celebridades dejó un rastro documental que aún no se ha explorado por completo.
La publicación de estas 20 mil páginas vuelve a reactivar el debate sobre quiénes supieron qué, y cuándo lo supieron. En el caso de Trump, los nuevos documentos no aportan una acusación formal, pero sí erosionan su narrativa de distancia y desconocimiento.
Mientras no se libere por completo el archivo Epstein —incluidos los documentos en poder del FBI y el Departamento de Justicia— la historia seguirá siendo un rompecabezas incompleto que combina hechos comprobados, silencios incómodos y declaraciones contradictorias.



