Una sentencia, flores y velas: siete expolicías condenados por el crimen contra Eldin Choc y Milton Santamaría

COMPARTE

Créditos: Sergio Sor

Después de más de dos años de búsqueda de justicia, siete expolicías fueron condenados por su responsabilidad en la ejecución extrajudicial de Eldin Choc y Milton Santamaría. Mientras el Tribunal de Mayor Riesgo B dictaba la sentencia, en las afueras de la Torre de Tribunales, familiares, activistas y personas de la sociedad civil mantenían viva su memoria entre flores, velas y mensajes contra la homofobia.

Por Sergio Sor

La noche del miércoles 21 de octubre de 2026 marcó un momento importante en la búsqueda de justicia para Eldin Leonel Choc Xi y Milton Nelson Santamaría, una pareja gay que fue víctima de violencia policial en San Andrés Itzapa, Chimaltenango, el 18 de abril de 2024.

Después de más de dos años de espera, el Tribunal de Mayor Riesgo B condenó a siete exagentes de la Policía Nacional Civil (PNC) por su responsabilidad en los hechos.

Esta audiencia reunió a familiares, representantes de organizaciones de la sociedad civil, activistas y medios de comunicación. La resolución fue emitida por las juezas María Eugenia Castellanos Cruz, presidenta y las vocales Marling Mayela González Arrivillaga y Missulla Eunice Solís Rodas.

Mientras dentro del tribunal se escuchaba la resolución, en las afueras de la Torre de Tribunales se mantenía un plantón para exigir justicia en este caso.

Las personas presentes habían colocado mantas, flores y velas para recordar a Eldin y Milton, en una jornada que no solamente estuvo marcada por la resolución judicial, sino también por el acompañamiento y la solidaridad colectiva.

Siete condenas y una exigencia que permanece

Durante la lectura de la resolución, las juezas detallaron las responsabilidades individuales de los siete exagentes involucrados en el caso. Edy Leonel Vásquez Rabanales, quien era jefe de la subestación 73-15, y Fredy Santiago Velásquez Pérez fueron condenados por la ejecución extrajudicial de Eldin y Milton. Cada uno recibió 30 años de prisión por cada víctima, para un total de 60 años.

Las juezas del Tribunal de Mayor Riesgo B durante la lectura de la sentencia. Foto Sergio Sor

Mauricio Abraham Contreras Salán fue condenado a 30 años de prisión por la ejecución extrajudicial de Milton Santamaría, mientras que fue absuelto de ese delito en el caso de Eldin Choc Xi. Por aparte, las exagentes Yulisa Nabely Ayala Yol y Yorleni Lisbeth Macario Ramos recibieron una condena de 11 años de prisión cada una: seis años por discriminación, tres por cada víctima, y cinco años por incumplimiento de deberes.

El expolicía Ángel Mario Roquel Sajbochol fue condenado a diez años de prisión por obstaculización a la acción penal e incumplimiento de deberes, además de una multa de mil quetzales por omisión de denuncia. Finalmente, Jeremías Jacobo Rojas Rojas recibió una condena de ocho años por abuso de autoridad y detención ilegal.

Uno de los aspectos importantes durante la lectura de las resoluciones fue el reconocimiento de que Eldin y Milton mantenían una relación de pareja. Asimismo, durante la exposición de los hechos y las pruebas se hicieron referencias a la homofobia y al odio, elementos que habían sido señalados a lo largo de la búsqueda de justicia.

Tres expolicías fueron condenados por las ejecuciones extrajudiciales de Eldin Choc y Milton Santamaría. Foto Sergio Sor

Sin embargo, aunque las condenas representan un avance, permanece una exigencia importante: el reconocimiento jurídico de los crímenes motivados por odio y prejuicio.

En Guatemala estos no se encuentran tipificados como delitos específicos cuando son motivados por la orientación sexual o identidad de género de las víctimas. Por ello la sentencia también abrió espacio para reflexionar sobre la necesidad de fortalecer las leyes y los mecanismos de protección, así como reconocer la responsabilidad de las instituciones del Estado frente a la violencia ejercida por sus agentes.

Hechos que dieron origen a la búsqueda de justicia

El 18 de abril de 2024, Eldin y Milton fueron detenidos por agentes de la Policía Nacional Civil en San Andrés Itzapa, Chimaltenango. Posteriormente, ambos fueron asesinados en hechos que dieron lugar a una investigación y un proceso judicial contra los agentes involucrados.

Desde entonces sus familiares, organizaciones de derechos humanos y personas de la diversidad sexual impulsaron acciones para exigir que las muertes no quedaran impunes. El caso también puso en discusión la violencia y la discriminación que enfrentan las personas LGBTIQ+ en Guatemala, particularmente cuando estas provienen de quienes tienen la responsabilidad de garantizar la seguridad de la población. Durante más de dos años, la exigencia de justicia por Eldin y Milton estuvo acompañada de acciones de memoria y llamados a reconocer la violencia motivada por prejuicios hacia la orientación sexual y la identidad de género.

Memoria que permanece encendida

La exigencia de justicia no comenzó el día de la sentencia. El jueves 15 de octubre, fecha en la que inicialmente estaba prevista la resolución judicial, personas activistas y organizaciones de la sociedad civil habían organizado un primer plantón, acompañado de acciones frente al Ministerio de Gobernación.

Aunque la lectura de la sentencia fue reprogramada, las acciones de acompañamiento continuaron hasta el miércoles 21 de octubre, cuando nuevamente se reunieron personas en las afueras de la Torre de Tribunales.

Foto 3. Plantón y altar colectivo afuera de Tribunales para exigir justicia por este crimen. Foto Sergio Sor

Durante el plantón se colocaron mantas y lonas con mensajes como “La homofobia mata” y “Justicia para Eldin y Milton”. También se hizo un altar colectivo con flores y velas, como un espacio para recordar sus vidas y expresar solidaridad con sus familias. Al finalizar la audiencia, el encuentro frente al altar permitió escuchar las palabras de familiares y personas que habían acompañado el proceso.

Allí la sentencia adquirió otro significado: no se trataba únicamente de los años de prisión impuestos, sino de las vidas que se perdieron y de la importancia de continuar exigiendo justicia para quienes enfrentan violencia y discriminación. El altar colectivo también fue un espacio para recordar a otras personas de la diversidad sexual asesinadas en durante 2026, más de trece víctimas, y a la necesidad de mantener viva su memoria, evitando que sus historias queden reducidas a cifras.

Entre las flores, las velas y los mensajes, el plantón reunió a personas con una exigencia compartida: que ninguna persona sea víctima de violencia por su orientación sexual o identidad de género y que las instituciones encargadas de proteger a la población actúen con respeto a los derechos humanos.

Uno de los momentos significativos frente al altar colectivo fue la intervención de Henry Alexander Choc, hermano mayor de Eldin, quien agradeció el acompañamiento recibido durante las jornadas de exigencia de justicia. “No tengo cómo pagarles todo el apoyo que nos han brindado desde el día jueves”, expresó ante las personas reunidas. Sus palabras reflejaron la importancia de la solidaridad durante un proceso que se extendió por más de dos años.

La presencia de familiares, amistades, activistas y organizaciones permitió que el reclamo de justicia no permaneciera únicamente en el ámbito judicial, sino que también estuviera presente en los espacios públicos.

Durante el plantón, Javier Yantuche, de Asociación Lambda también destacó el valor de permanecer unidos frente a la violencia y la discriminación. “Al final, así somos comunidad y aquí estamos haciendo comunidad”, expresó.

Esta reflexión permitió reconocer que el acompañamiento colectivo no solamente responde a un hecho de violencia, sino que también fortalece los vínculos entre personas que comparten la búsqueda de una sociedad más justa. Las intervenciones demandan que las personas de la diversidad sexual merecen vivir con dignidad, sin que sus identidades sean motivo de burlas, abusos o discriminación, especialmente por parte de las autoridades públicas.

No es el final

La condena contra los siete expolicías representa un momento significativo para la sociedad guatemalteca en la búsqueda de justicia por Eldin y Milton. Pero también deja pendientes importantes en materia de reconocimiento de la violencia motivada por prejuicios, protección de los derechos humanos y responsabilidad de las instituciones públicas.

Activistas pidieron justicia para Eldin y Milton una semana antes de la sentencia. Foto Sergio Sor

Nombrar la homofobia es también reconocer una de las formas de violencia que enfrentan las personas de la diversidad sexual. Implica escuchar sus vivencias, identificar las condiciones que permiten estas agresiones y abusos y exigir medidas que contribuyan a prevenirlas.

La justicia no debe limitarse a sancionar los hechos después de que ocurren. También requiere acciones para garantizar que ninguna persona sea discriminada, violentada o privada de su vida por su orientación sexual o identidad de género. La jornada del 21 de octubre deja dos imágenes que forman parte de una misma historia: dentro del tribunal, siete exagentes recibieron condenas por su responsabilidad en el caso; afuera, familiares y personas solidarias permanecieron reunidas alrededor de un altar, recordando que la búsqueda de justicia también se sostiene desde la memoria y el acompañamiento.

Después de más de dos años, las condenas representan un avance. Pero las flores, las velas y las voces reunidas frente al tribunal recordaron que todavía existen exigencias pendientes. La memoria de Eldin y Milton permanece presente en quienes continúan reclamando una Guatemala donde las personas de la diversidad sexual puedan vivir con libertad, dignidad y seguridad y que ninguna otra vida sea arrebatada por el odio y la discriminación.

COMPARTE

Ahorita