El pueblo Q’anjob’al celebra en memoria de sus muertos

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Créditos: Lencho Pez

El uno y dos de noviembre fueron días aprovechados por la población eulalense para visitar el cementerio donde descansan sus seres queridos fallecidos. Con música, comida y convivencia familiar se recordó a los que ya no están.

Por Lencho Pez

La celebración del Día de Todos los Santos se ha convertido en una de las actividades relevantes de la cultura del pueblo Q’anjob’al de Santa Eulalia. Es una fecha especial para reencontrarse simbólicamente con los seres queridos que han partido al más allá, mantener viva su memoria y compartir momentos de convivencia familiar.

Tanto desde la fe de la Iglesia Católica y de otras denominaciones cristianas, como desde la cosmovisión maya, esta fecha parece encontrar un punto de coincidencia: el respeto, el recuerdo y la conexión espiritual con quienes ya no están físicamente entre nosotros.

Las tradiciones y las formas de celebrar han cambiado muy poco a lo largo de los años. Un rasgo cada vez más persistente es que esta celebración también permite recordar y honrar a otras personas cuya vida fue marcada por la lucha en defensa del territorio, la Madre Naturaleza, la libertad de expresión y los derechos humanos, así como por la búsqueda de condiciones de trabajo dignas.

En Guatemala, muchas personas que han levantado la voz para denunciar injusticias y defender los derechos colectivos han sido víctimas de persecución, represión, criminalización y asesinatos. Estas formas de violencia han dejado familias desintegradas, niños y niñas en la orfandad, viudas y personas desaparecidas.

En Santa Eulalia, uno de los casos que permanece en la memoria colectiva es el de Daniel Pedro Mateo, conocido como Daniel Maya, defensor de la Madre Naturaleza, quien fue secuestrado y asesinado en 2012. También se recuerda a Mateo Alonso, ambos reconocidos como líderes de los territorios Q’anjob’al y Chuj. Sus familiares rindieron homenaje a su memoria en sus respectivos municipios.

Una tumba adornada con flores naturales. Se prohibió el uso de adornos de nylon y plástico. Foto de Lencho Pez.

La memoria también vive en las voces y la música

Entre los homenajes familiares estuvo el dedicado a Federico Francisco, quien en vida fue conocido como Lico, comunicador comunitario de la radio Snuq’ Jolom Konob’, quien perdió la vida en un accidente de tránsito. Sus familiares recordaron su trayectoria con la participación de un grupo de artistas que, frente a su tumba, interpretó la canción Hace un año, una melodía que tenía un significado especial para él, pues acostumbraba utilizarla como fondo musical durante sus turnos en la radio comunitaria.

También se recordó a Miguel Sebastián, quien perdió la vida en Ciudad Juárez, México, durante un incendio ocurrido en una carceleta de migración, donde se encontraba detenido junto a otros cuatro guatemaltecos acusados de migrar a Estados Unidos. En su memoria fue interpretada una canción en idioma Q’anjob’al, a petición de su madre, doña Teresa.

Con profunda emoción, doña Teresa relató que desde la muerte de su hijo en 2023, ha tenido que viajar hasta Ciudad Juárez para reclamar justicia y defender sus derechos. Explicó que una organización de derechos humanos le ha brindado acompañamiento, pero que, pese a no saber leer ni escribir y no hablar español, le ha tocado realizar estos viajes sola, sin tener derecho a un acompañante.

Doña Teresa, madre de Miguel Sebastián, llegó a visitarlo. Foto de Lencho Pez.

Su testimonio comparte las mismas dificultades que enfrentan muchas madres y familias guatemaltecas que buscan justicia para sus hijos migrantes fallecidos fuera del país.

La música y las raíces familiares también regresan al cementerio

Desde Santa Cruz Barillas llegaron doña Juana y su hija Ana Pablo para adornar la tumba donde descansan los restos de su bisabuelo, un memorable marimbista conocido con el sobrenombre de ‘Paqlonxe’, que, en su tiempo, la marimba que él y sus hijos administraron fue muy cotizada por su originalidad, ya que muchas de las melodías que ejecutan aquí y en otros pueblos fueron inspiraciones propias de ellos.

Doña Juana y su hija Ana Pablo llegan a honrar a su bisabuelo marimbista. Foto de Lencho Pez

El legado musical de Paqlonxe continúa presente en las nuevas generaciones. Actualmente, su bisnieto Jorge Luis, junto a la agrupación Marimba Esencia Folclor, figura entre los grupos marimbísticos prestigiosos de Santa Cruz Barillas, manteniendo viva la cálida tradición musical heredada de sus antepasados.

Compartir los alimentos junto a los abuelos: ¡Salud!

Pero no todo fue tristeza y nostalgia. También hubo momentos de convivencia y expresiones de alegría familiar.

Santiago Feliciano decidió, junto a su familia, llegar al cementerio para almorzar junto al panteón de sus abuelos, como acostumbraban a hacerlo en años anteriores. “Creemos que nuestros seres queridos están con nosotros en este momento. Si llegaran a nuestra casa, ¿acaso los vamos a sacar? ¿No nos sentaríamos a comer con ellos?”, expresó al explicar el significado de esta práctica familiar.

Esta forma de convivencia representa una manera particular de mantener presente a quienes se adelantaron en el camino, compartiendo simbólicamente los alimentos y fortaleciendo los vínculos entre generaciones.

Una familia almorzó en el cementerio, acompañando a sus seres queridos. Foto de Lencho Pez.

En el cementerio general también se celebró la misa el dos de noviembre, fecha dedicada a recordar a los fieles difuntos. Durante la ceremonia se tuvo presente a muchas personas que emigraron hacia Estados Unidos con la esperanza de alcanzar mejores condiciones de vida para sus familias, pero cuyos sueños quedaron truncados en medio del desierto, en alguna ciudad mexicana o durante el difícil recorrido migratorio.

Sus familiares mantienen vivo su recuerdo y elevan oraciones en su memoria. Desde la cosmovisión de nuestros ancestros, la muerte no borra todo ni las historias que las personas dejaron en sus comunidades. Simplemente significa que se adelantaron y partieron de este mundo, pero su alma, su legado y los recuerdos permanecen vivos entre quienes los amaron. Así, entre oraciones, lágrimas y recuerdos, las familias eulalenses también honraron a aquellos migrantes que salieron de sus hogares con la ilusión de construir un futuro mejor, pero que nunca pudieron regresar a abrazar a sus seres queridos. Todas las familias que saludan a quienes ya se fueron buscando una vida mejor saben que sus cuerpos no regresaron a casa, pero que permanecen para siempre en su memoria y en su corazón.

De la memoria al ritmo de la marimba

Al concluir las actividades en el cementerio, la celebración se cerró con broche de oro en el centro de Santa Eulalia, donde comenzó el baile al ritmo de alegres y melancólicos sones interpretados por uno de los reconocidos marimbistas del municipio, Eugenio Pedro. Así transcurrió una jornada en la que se entrelazaron la espiritualidad, la memoria histórica, las tradiciones familiares, la música y la convivencia comunitaria.

En Santa Eulalia, el Día de Todos los Santos no solamente representa recordar a quienes han partido. También es una oportunidad para reconocer sus aportes, reivindicar sus luchas, contar sus historias y mantener vivo su legado en las nuevas generaciones.

Porque Santa Eulalia ha sido cuna de grandes líderes y lideresas que, a lo largo de su historia, han dejado huellas profundas y recuerdos imborrables en la memoria de su pueblo.

Aunque no existe una fecha exacta que permita establecer el origen de muchas de estas historias, permanecen rastros, testimonios y evidencias como los montículos de Txojkun, apreciados por su antigüedad y estructura, conformada por cinco montículos que significan los cuatro puntos cardinales y uno más que está en el centro que era un punto ceremonial. Estos montículos dan cuenta del legado y aportes de los ancestros, y de las luchas que protagonizaron en defensa de su territorio, su cultura y sus derechos colectivos.

La historia de un pueblo no solamente se escribe en documentos: también permanece viva en la memoria de los abuelos, en los relatos de las familias y en las huellas que dejaron quienes caminaron antes que nosotros. Porque mientras sus nombres, sus voces, sus canciones y sus luchas permanezcan en la memoria del pueblo, sus historias seguirán caminando entre nosotros.

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