La familia Sitaví y las alfombras electrónicas que iluminan la Semana Santa en San Juan Comalapa

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Créditos: Foto: Joel Solano

En San Juan Comalapa, la familia Sitaví ha innovado la tradición de las alfombras de aserrín en una propuesta distinta, alfombras electrónicas que, desde 1997, expresan su fe, la creatividad y tecnología para acompañar los cortejos procesionales de la Semana Santa.

Por Joel Solano

En San Juan Comalapa, Chimaltenango, una de las tradiciones que se ha enraizado con el paso de los años es la elaboración de alfombras a base de aserrín, realizadas año con año por las familias durante los diferentes cortejos procesionales de la Semana Santa.

Sin embargo, la familia Sitaví decidió ofrendar sus conocimientos creando algo distinto dentro de los cortejos procesionales. Dejaron de elaborar alfombras de aserrín para dar paso a una alfombra electrónica, que año con año presentan en las procesiones organizadas por las hermandades de imágenes de Pasión.

El origen de una idea distinta

La inquietud por crear algo que transformara lo que se observa durante la Cuaresma y la Semana Santa llevó a tres hermanos a desarrollar una alfombra electrónica, sustituyendo la tradicional alfombra de aserrín. Ahora recrean la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús, representando distintos misterios que cobran vida ante el público, que cada año espera su creatividad.

A diferencia de las alfombras de aserrín, que se elaboran mediante figuras coloreadas, esta familia de mecánicos de Comalapa construye figuras móviles mediante mecanismos electrónicos, capaces de representar pasajes bíblicos durante los cortejos procesionales de la Cuaresma y la Semana Santa.

Don Bernardino Sitaví, de 48 años, maya kaqchikel originario de San Juan Comalapa, se dedica desde hace varios años a la electromecánica, atendiendo a personas con sus vehículos.

Explica que la intención nunca fue sustituir lo tradicional. El origen de esta práctica se remonta a 1997, cuando junto a sus hermanos decidieron ofrecer algo distinto como acto de fe. Su hermano fallecido, Domingo Sitaví, radiotécnico, y su hermano Egberto Sitaví, mecánico, unieron sus conocimientos con los de Bernardino para crear la primera alfombra electrónica como ofrenda a Jesús Nazareno.

Para la familia, la innovación también es una forma de oración. Sus alfombras funcionan como un puente entre la devoción de los fieles católicos en San Juan Comalapa y las nuevas formas de expresión, utilizando la luz para narrar pasajes bíblicos que acompañan el recorrido de los cortejos procesionales.

Iniciaron con propuestas sencillas, como la frase “Oh Dios mío”, presentada en la Cuaresma de 1997. Con el paso de los años, han mejorado sus diseños, ampliando sus conocimientos y creando representaciones cada vez más complejas que transmiten mensajes a los devotos.

“Gracias a Dios, cada año conversamos en familia para decidir qué presentar, siempre basados en la Biblia”, señala Sitaví. Este año, por ejemplo, representaron el paso de Moisés al cruzar el mar Rojo durante el Domingo de Pasión, y en Domingo de Ramos, el momento en que Jesús, a los 12 años, dialoga con los maestros de la ley.

Trabajo comunitario y unidad familiar en la elaboración de las alfombras electrónicas

En el sector de Rutas San Juan, zona 2 del municipio, vecinos apoyan a Bernardino, a su esposa Elsa Gómez y a sus tres hijos en la elaboración de la alfombra electrónica. Para este Domingo de Ramos, la estructura alcanzó los 12 metros de longitud.

Entre los apoyos destaca Don Lecho, un panadero que cada año contribuye con pan para las figuras de ángeles, así como otros vecinos que aportan pino y materiales necesarios para la iluminación.

“Llevamos 29 años realizando alfombras electrónicas”, comenta don Bernardino. Señala que todo inició durante una procesión de Jesús de la Misericordia, un Miércoles Santo, cuando presentó sus primeros textos digitales.

Actualmente, los mensajes han evolucionado. Para el Domingo de Ramos, dedicado a la Virgen de Dolores de la Catedral San Juan Bautista, presentaron el texto: “Oh Virgen Madre, Reina, intercede por nosotros pecadores”.

Cada procesión representa un nuevo misterio, desde el Cuarto Domingo de Cuaresma con Jesús del Perdón hasta el Viernes Santo con el Señor Sepultado. Cada presentación es una propuesta distinta que acompaña el paso de las imágenes.

Fe, creatividad y continuidad de la tradición

Más que una exhibición de ingenio, el trabajo de la familia Sitaví se convierte en un puente creativo con la comunidad. Las luces no solo iluminan las calles, sino que permiten que los pasajes bíblicos cobren una nueva forma de expresión.

La familia Sitaví hace un llamado a conservar las tradiciones desde lo que cada persona sabe hacer: “No se trata de hacer cosas grandes, sino de hacer algo que nazca del corazón”.

Para la familia, participar en las procesiones es una forma de recibir bendiciones y de ofrecer su tiempo como acto de fe. “Gracias a Dios por las inspiraciones que iluminan mi mente”, expresa Sitaví.

Con casi tres décadas de trabajo, la familia ha construido una tradición sostenida por la unidad familiar, el apoyo comunitario y la fe. En 2026, sus alfombras electrónicas continúan iluminando las calles de San Juan Comalapa, recordando que la tradición también puede transformarse sin perder su esencia.

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