El Boquerón, Paraíso Escondido; un centro turístico que conservan los pobladores de la aldea Jordán Barillas Huehuetenango.

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Créditos: Joel Pérez

El Boquerón, Paraíso Escondido, es un centro turístico que, en los últimos años, ha recibido visitas locales y también de extranjeros. Su administración está bajo la coordinación de la propia comunidad.

Por Joel Pérez

El Boquerón, Paraíso Escondido, está ubicado en la aldea Jordán, al norte del municipio de Barillas, Huehuetenango, sobre la Franja Transversal del Norte. Cuenta con varias atracciones para las personas que visitan el lugar. Fue descubierto por un grupo de jóvenes de la misma localidad a finales de 1998 y, tras varios años de trabajo comunitario, fue habilitado para los visitantes aproximadamente en el año 2016; sin embargo, fue hasta el año 2019 que empezó a ser más reconocido por el público.

Foto por Joel Pérez

El Boquerón del Jordán, como comúnmente es conocido por los visitantes, cuenta con varios espacios donde los pobladores pueden convivir en familia y disfrutar de la frescura de la naturaleza.

“Aquí, los visitantes podrán disfrutar de acceso bajo tierra, así como del Boquerón, el lugar donde nace el agua; también podrán disfrutar de navegación en lancha, senderismo, espacios para acampar, áreas para preparar alimentos y convivir en familia, así como de las aguas frías del río Jordán, piscinas naturales y el Paraíso Escondido, ‘el nacimiento del río Jordán’”, refiere don Rolando Escalante, presidente del COCODE de la aldea.

El descubrimiento del lugar se dio de manera inesperada, ya que se encuentra en el centro de un área de cuatrocientas cuerdas que los pobladores han destinado como reserva de área verde.

Foto por Joel Pérez

“Le llamamos el Paraíso Escondido porque no nos habíamos dado cuenta de este bello lugar, que anteriormente era pura montaña; pero gracias a que nuestros hijos han estudiado y por primera vez vinieron acá, descubrieron este lugar. Fue entonces cuando nos unimos y le pusimos el nombre Paraíso Escondido”, afirma don Rolando.

¿Por qué le llaman El Boquerón? “Porque el agua sale debajo de la peña; es un boquerón donde solo en un pequeño punto brota el agua”, indica don Rolando Escalante, quien afirma que el agua que nace en ese punto proviene de un río que, cinco kilómetros más arriba, se introduce bajo tierra y vuelve a salir en el área protegida de la comunidad.

Tras recorrer varios kilómetros bajo la tierra, el agua vuelve a emerger en la superficie. “Y eso es lo que le gusta a la gente, porque el agua sale purificada y fría, ideal para darse un chapuzón”.

Foto por Joel Pérez

Organización comunitaria y administración

Considerando que el centro turístico está bajo la administración de la comunidad, son las autoridades locales las responsables del mantenimiento y la gestión del lugar.

“Aquí quienes administran son las autoridades: el grupo de alcalde auxiliar, el COCODE, el grupo de vigilancia, salud, así como el comité escolar y el comité de básico. Entre todos intervenimos y administramos el lugar”, indica don Juan Verdugo, alcalde comunitario de la aldea Jordán.

En el diseño organizativo también se incluyen números telefónicos para la atención de visitantes. “Tenemos personal autorizado, contamos con un lanchero disponible que se releva cada siete días. A ellos se les paga con los fondos recaudados en este espacio”, refiere el alcalde comunitario.

Foto por Joel Pérez

El Boquerón es visitado por pobladores de municipios como Barillas, San Juan Ixcoy, San Mateo Ixtatán, Santa Eulalia y, principalmente, del Ixcán; además, llegan turistas de otros municipios, según indican las autoridades comunitarias.

Impacto económico y acceso al lugar

Con la apertura de este espacio, los pobladores encontraron una fuente de ingreso que contribuye al desarrollo de la comunidad y a la mejora continua del centro turístico.

“Con los fondos que recaudamos durante la Semana Santa y el resto del año, buscamos cómo invertir en las necesidades del centro turístico. Damos mantenimiento y limpieza al lugar, y también hemos construido algunas chozas”, indica don Juan Verdugo, quien además comparte que, con esos mismos fondos, se han ejecutado proyectos comunitarios como la pavimentación y mantenimiento de calles.

Foto por Joel Pérez

Anualmente, se recaudan aproximadamente Q125,000.00, de los cuales también se cubren los gastos de administración.

Las lanchas utilizadas por los turistas han sido adquiridas con fondos propios. “Nosotros utilizamos los fondos para arreglar la carretera y también compramos lanchas como esta en la que estamos navegando, que nos costó Q45,000.00 y fue traída desde Panajachel”, indica don Rolando.

Foto por Joel Pérez

“Gracias a Dios, nosotros colaboramos con 10, 15 o 20 quetzales para sufragar los gastos de la comunidad, porque de aquí es donde se obtienen los fondos para sostenerla”, concluye el presidente del COCODE de la aldea Jordán.

Para llegar al Boquerón, Paraíso Escondido, existen dos vías de acceso. Una consiste en viajar desde la ciudad capital hacia la cabecera departamental de Huehuetenango; posteriormente, tomar la ruta hacia el municipio de Santa Cruz Barillas, y luego la que conecta con la Franja Transversal del Norte en dirección al municipio de Ixcán. En ese trayecto se encuentra la aldea Jordán. La otra ruta es viajar desde la ciudad capital hacia Cobán; luego tomar la Franja Transversal del Norte hacia el municipio de Ixcán y, al llegar, continuar por la misma carretera durante aproximadamente una hora. Tras pasar por el puente La Campana, se encuentra la aldea Jordán.

Foto por Joel Pérez

Más que un destino turístico, El Boquerón, Paraíso Escondido, es una muestra de cómo las comunidades organizadas pueden gestionar, proteger y dar vida a sus territorios. Visitar este lugar no solo implica adentrarse en un paisaje natural único, sino también reconocer el trabajo que lo sostiene, valorar sus formas de organización y contribuir a que estas experiencias comunitarias continúen fortaleciéndose y compartiéndose.

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