
Libros quemados
Por Dante Liano Sabemos, porque Cervantes mismo nos lo dice, que la enfermedad de Don Quijote, si tal enfermedad hubo, no fue causada por el exceso de libros, sino por el exceso de desvelos. Lo raro en ese hidalgo polvoriento de algún pueblo perdido en La Mancha no era su evidente pobreza, descrita en el minucioso menú de sus comidas semanales (que, por lo que parece, era una sola comida al día, y espartana), o en sus viejos vestidos anacrónicos, ni en sus herrumbradas lanzas.










